LA DISTINCIÓN ENTRE EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

LA DISTINCIÓN ENTRE EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Autor: Carlo Del Razo Canuto

Maestría en Historia y Filosofía de la Ciencia

A la memoria de Kristian Bernal Moreno

Tesis a defender: La diferencia establecida entre explicación y comprensión no es vigente en las ciencias sociales actualmente.

Premisas:

  • La naturaleza de algunas ciencias sociales requiere de explicaciones
  • Las ciencias sociales, cuyo método es comprensivo, apelan a métodos explicativos para sostener sus argumentos
  • De la misma forma, las explicaciones apelan a métodos comprensivos para sostener sus argumentos
  • Hacer dicha distinción actualmente empobrecería el valor epistémico de algunas teorías sociales.

Introducción

Una de las discusiones más polémicas que se han dado en las ciencias sociales es la que versa entorno a la metodología que debemos usar para proporcionar entendimiento respecto al comportamiento social. Si las ciencias sociales deben explicar de la misma forma que las ciencias naturales o únicamente debe dar cuenta de las acciones sociales mediante la comprensión es una discusión vieja, sin embargo, en algunos ámbitos académicos aun se mantiene. Mi objetivo es reconstruir los argumentos más significativos en torno a la distinción metodológica y mostrar las críticas que se han dado en torno a cada una de las posiciones. Posteriormente propongo una posible solución que diluye tal distinción y apela a la construcción de sentido que incluye ambas metodologías para tener un mayor entendimiento en torno a las ciencias históricas que hacen la pregunta ¿Qué fue lo que pasó? Finalmente evalúo si el modelo de explicación por unificación da cuenta de mi propuesta y si es posible diluir la distinción.

II. La distinción entre comprensión y explicación.

La investigación y disputa entre lo que fue considerado en el siglo XIX una de las polémicas más interesantes dentro de la filosofía fue el tema de la comprensión y explicación. Esta se enfocó en dilucidar el problema metodológico del entendimiento –atendiendo a las reflexiones que había propuesto Hume dos siglos antes- entre las ciencias del espíritu, actualmente conocidas como ciencias sociales y humanidades, versus ciencias naturales. La importancia de la distinción de los métodos para alcanzar el entendimiento fue de suma importancia a la luz del surgimiento de nuevas categorías de conocimiento vinculadas a las necesidades del Estado moderno heredero de los ideales de la Ilustración de los siglos XVII y XVIII. Podemos ver que históricamente la distinción se dio en un contexto en el cual las ciencias sociales se van separando paulatinamente de la filosofía natural, y una de las consecuencias es que fueron adquiriendo su propia autonomía. En este sentido, como menciona Wallerstein ( ), la creación de múltiples disciplinas se basó en la creencia de que las investigaciones requerían de una autonomía racional y sistemática propia. Países como Gran Bretaña y Francia impulsaron la legitimidad de las nacientes ciencias sociales como una respuesta al nuevo orden social que vino después de la Revolución industrial y la Revolución francesa. El motivo fue estudiar y comprender las reglas que gobernaban este nuevo orden.

La nueva arquitectura de las recientes ciencias sociales comenzó a consolidarse gracias a Augusto Comte quién, en su afán de eliminar todo aquello relacionado con las formas de explicación de la realidad por medio de supuestos teológicos y metafísicos, propuso que las ramas del conocimiento deberían limitarse al estudio de los hechos reales sin tratar de conocer sus causas primeras ni sus propósitos últimos. Esta nueva forma de plantear el problema del conocimiento impulso la creencia de que la realidad es objetiva, y por tal motivo, deberíamos abordarla mediante los descubrimientos obtenidos empíricamente. Otra creencia que formaba parte de este nuevo paradigma “moderno” hacia énfasis en que, si el mundo real es objetivo y cognoscible, entonces la evidencia empírica necesariamente tiene que apelar a la neutralidad del agente cognoscente. Finalmente, el método que debería tener esta nueva ciencia positiva estaría basado en esquemas que explicaran los datos empíricos.

Una de las ideas fundamentales para el positivismo fue el concepto de Ley. Pero ¿qué tipo de concepto de Ley? Tal parece que la noción que conjeturaban es que una Ley es ontológicamente una cosa que se encuentra en el mundo. Haciendo un breve recuento histórico, la noción de ley fue creado en la modernidad, Aristóteles y Platón no la tenían: Descartes fue el primero que se pronunció a favor de esta noción. La idea general de este autor es que los seres humanos tenemos leyes en el mundo humano, pero no sólo eso, también la naturaleza. Se pregunto ¿Por qué las cosas naturales no se comportan de manera caprichosa? Porqué por ejemplo, los árboles no crecen de manera  caprichosa. La idea de que los árboles crecen con cierta rigurosidad, que no se desintegran de manera instantánea le causaba cierto interés. Los árboles lo podrían hacer, pero no lo hacen. Ese “lo podrían hacer, pero no lo hacen” lo relacionó con la conservación de la materia. De tal forma que se pronuncio a favor de la idea de que Dios otorgo leyes a la naturaleza: son mandatos de Dios en su creación. Esa misma noción es la podemos ver en Newton: en la primera edición de los principia le llamo axiomas y posteriormente leyes.

Durante el desarrollo histórico del concepto de Ley fue adquiriendo nuevos significados. La concepción positivista, iniciada por Comte, asume que la ley, como cosa, posee ciertos rasgos, y estos los posee en su misma naturaleza siempre y en cualquier lugar donde resulte existir. Las características universales de esta noción fue el principal interés intelectual para entender los fenómenos sociales complejos. Si existen tales leyes, entonces el comportamiento humano estrechamente está unido a las leyes de la naturaleza: la ley no es el único dominio normativo de las sociedades en el sentido jurídico, también dirige nuestros comportamientos en el sentido natural. La parte implicada en este presupuesto consistió en elaborar una metodología que explicara cómo es que una ley diferencia ambos dominios y cómo interactúan recíprocamente entre ellos.

La naturaleza de ley social define dos condiciones necesarias para sostenerse. Primero, que necesitamos entender las condiciones generales que se darían en cualquier norma social supuesta legalmente válida: teniendo en cuenta si se trata solamente de una promulgación institucional o si es un aspecto del contenido universal de la norma. Segundo, que exista un interés normativo en explicar y justificar los fenómenos sociales una vez que hemos atendido la primera condición. La tarea de esta segunda condición consiste en reconocer el aspecto objetivo de la realidad social y de sus leyes causales.

Por su parte, Wilhelm Dilthey fue el primer filósofo quien hizo una distinción sobre los objetivos epistémicos de las ciencias del siglo XIX, y en una medida muy significativa criticó las ideas en boga de los positivistas. Distinguió los métodos de conocimiento entre las ciencias naturales y ciencias humanas. Mientras que la tarea primaria de las ciencias naturales es de llegar a explicaciones a base de leyes, la tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica. El objetivo de Dilthey era ampliar la Crítica principalmente cognoscitiva de Kant de Razón Pura en una Crítica de Razón Histórica que puede hacer justicia al máximo el alcance de experiencia vivida (Cf. http://plato. stanford.edu/ entries/ dilthey/).

El entendimiento del significado de historia, mencionaba Dilthey, requiere tanto de una articulación interior de las estructuras temporales de nuestra propia experiencia, así como la interpretación de objetiva de entidades externas a nuestros pensamientos. Dilthey concibe su tarea crítica como el articulado de las estructuras totales que definen el espíritu humano en general y define la filosofía como “una ciencia empírica de fenómenos espirituales que procura conocer las leyes que gobiernan fenómenos sociales, intelectuales y morales” (Dilthey 1979, 27). Así, en 1859, Dilthey escribió que una nueva Crítica de Razón debe continuar sobre la base de las leyes psicológicas e impulsos de lo cual el arte, la religión y la ciencia provienen. Todos estos sistemas intelectuales son las meras cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida (Dilthey 1979, 80).

De manera sobresaliente, Dilthey concibió su objetivo como una extensión del proyecto crítico que proporcionaría fundamentos a las ciencias humanas que versaría con la posición positivista al mencionar que “explicamos por procesos puramente intelectuales, pero comprendemos por la cooperación de todos los poderes de la mente activada por la aprehensión” (Dilthey 1979, 172). De ahí se sigue que las ciencias humanas tiene el objetivo de preguntarse por el significado de las acciones e interacciones humanas, en donde el primer acceso al mundo externo no debería ser deductivo como una simple representación teórica mecanicista. Por el contrario, estas ciencias deberían partir de la experiencia vivida ya que esta está presente a nosotros en forma de valores relevantes a nuestros objetivos.

A la luz de estas reflexiones, Dilthey menciona que el entendimiento sólo puede ser confiable si procede de la interpretación de objetivaciones exteriores al humano, es decir, no por introspección –refiriéndose a Descartes- sino por medio de la acción del ser en la historia: “las ciencias humanas tal como estas existen y como son practicadas según la razón de cosas que fueron practicadas en su historia” (Dilthey 1979, 78).  De esto se sigue, según Dilthey, que el método para el entendimiento de las ciencias humanas tiene que ser la Hermenéutica, en la cual el entendimiento  de la individualidad es tan importante en las ciencias como son las explicaciones lo son para encontrar generalizaciones.

El tema de la comprensión y su metodología sería, en el siglo siguiente, tratado con una mayor profundidad y sensibilidad por Max Weber. La contribución de Weber a la metodología de la comprensión está dirigida sobre todo en torno a la pregunta sobre la objetividad y el papel de valores subjetivos en la formación de conceptos históricos y culturales. Siguiendo lo planteado por Dilthey, postuló que el conocimiento histórico y cultural es categóricamente distinto del conocimiento natural científico, ya que la acción -que es el sujeto de cualquier pregunta sociológica- es claramente diferente de su comportamiento, afirmación que versaba en contra del positivismo sociológico. Mientras el conocimiento es considerado como algo que viene del exterior, que se puede reducir a explicaciones de carácter cuantitativo y causal, y de ahí seguir que podamos establecer las regularidades que Comte pretendía, Weber sostuvo la idea que una acción sólo puede ser interpretada porque está basada en una atribución radicalmente subjetiva de significado y el valor que uno tiene de ella (Weber: 1975, 67).

Así, el método de la comprensión está planteado bajo la conjetura de que la dimensión de la conducta de un actor está relacionada con la de otros, asimismo, su carácter subjetivo no implica que sea un método irracional ya que, en palabras de Weber, la conexión final de los significados es una condición necesaria para establecer la validez objetiva de las explicaciones causales, sin embargo estas no puede ser garantizadas. La imputación que Weber hace al positivismo es que una acción es una ficción en el sentido de que se trata de una valoración subjetiva que condiciona las investigaciones de los científicos (Weber, 72), es decir, aunque un análisis contra fáctico pudiera ayudar en la estabilización del proceso de imputación causal, esto no puede abolir completamente la naturaleza subjetiva de la perspectiva del investigador.

Lo planteado por Weber es un grave problema que atañe a los ideales epistémicos de cualquier ciencia. Primero, que el conocimiento objetivo de las ciencias sociales es limitado, o en otras palabras, el significado de la acción social se da en grados. Segundo, el fin objetivo evidentemente es subjetivo porque sólo puede ser reconstruido conceptualmente basado –retomando la idea de Gadamer- en el horizonte del investigador, lo que hace que el conocimiento de los fenómenos sociales sea irreductibles a cualquier modelo de explicación.

III. Evaluación de las premisas

En este apartado quiero mostrar las consecuencias epistémicas que traen dichas posiciones.

a) Premisas del Método Explicativo:

  • P1- El mundo real es objetivo y cognoscible.
  • P2- Existen leyes naturales universales y el comportamiento social está relacionado a esas leyes.
  • P3- Se pueden distinguir las leyes jurídicas que normalizan los comportamientos Humanos de las leyes naturales que rigen su comportamiento.
  • C- Se pueden explicar las leyes causales que rigen el comportamiento de las sociedades.

P-1a) El primer presupuesto del método explicativo es que el mundo es independiente de la nuestra conciencia de él. Esto puede ser traducido en el argumento que los datos del conocimiento tienen propiedades que van más allá de nuestras creencias que tenemos del mundo que nos rodea. Un ejemplo que clarifica esta suposición es el de Chalmers:

…un abogado en un juicio por asesinato, tras un análisis minucioso, puede descubrir el hecho de que un testimonio de un testigo contradice a otro. Cuando esto sucede, sucede independientemente de lo que pretendieran los testigos o de que fueran o no concientes de ello o lo creyeran (Chalmers: 1984, 163).

En un caso criminalístico, podemos decir por ejemplo, que X es sospechoso de matar a Y, a la luz del testimonio de A quien cree haberlo visto en la escena del crimen. Por su parte, B menciona que cree haber visto a X en otro lugar a la hora que sucedió el asesinato. La contradicción surge del conocimiento que tenemos acerca de que un objeto no puede estar en dos lugares al mismo tiempo (a excepción de lo propuesto por la física quántica en torno al mundo microfísico). Podemos conceder esta última suposición ya que es un conocimiento a priori, de hecho podemos conceder que nuestro conocimiento tiene propiedades externas. Sin embargo, una objeción es que nuestro conocimiento en algunos casos tiene un alcance limitado ya que la objetividad que alcanzan nuestras creencias, en particular en la dilucidación de algo que pasó, está epistémicamente sub-determinada independientemente de la contradicción proposicional.

Otra de las propuestas más comunes es que la objetividad está ligada a la noción de verdad. Concedamos, por el bien del argumento, que esta idea es correcta en el sentido de verdad como correspondencia. El argumento de que X es culpable es verdadero, si y sólo si, X cometió el asesinato. ¿Cómo podríamos determinar la culpabilidad de X? Podría darse el caso de que no sólo el testimonio de A es suficiente para determinar la culpabilidad de X, también podríamos tener evidencia que lo involucre, independientemente que creemos que el testimonio de A es inconsistente. El problema es que la evidencia por si sola no nos dice que X cometió el crimen, la tesis Duhem-Quine es un ejemplo de que la evidencia puede apoyar muchas teorías contradictorias, entre ellas que X no mató a Y. En este sentido, se apelaría a una inferencia a la mejor explicación de la evidencia lo cual, independientemente de los criterios de justificación que utilicemos, esta no sería categóricamente verdadera, por lo tanto, no es objetiva en el sentido que demanda la premisa 1.

P 1b) Es cognoscible porque estamos dotados evolutivamente de sentidos que son el vehiculo para conocer el mundo. La primera objeción a esta P1b está relacionada con la disputa entre Realismo versus Instrumentalismo. Los realistas afirman que el propósito de la ciencia es proporcionar una descripción verdadera del mundo. Contrario a este ideal, el instrumentalismo afirma que solamente podemos hacer una descripción verdadera del mundo “observable”. Un argumento en contra para la P1b es que no podemos conocer la parte inobservable de la realidad por que está más allá de la conciencia humana, por lo tanto, los límites están subordinados por nuestros poderes de la observación. Dadas estas condiciones instrumentalistas, el conocimiento de algo que pasó, o bien de los quarks, entre otras cosas inobservables es imposible.

Sin embargo, para la mayoría de los filósofos, el realismo es más probable que el instrumentalismo porque se ajusta mejor a los datos que están “ahí”. Popper señala que la creencia en la realidad del mundo físico es, hasta cierto punto, una creencia del sentido común. Se sigue con esto que la tal creencia es el fundamento de la racionalidad de la investigación científica, aunque esta no se pueda explicar. Siguiendo a Popper, se dice que la ciencia intenta mostrar lo razonable que es creer en el mundo real, el cual presenta un orden estructural particular que se manifiesta a nuestro intelecto mediante leyes, por tal motivo, es la tarea de todo filósofo que se considere partidario del realismo científico, más que a un inductivismo ingenuo o al instrumentalismo. Además, sostiene que el tanto el instrumentalismo, como el realismo es irrefutable: ambas posturas son metafísicas y por ende irrefutables. Sin embargo, Popper afirma que el realismo metafísico es verdadero, a pesar de que no se pueda demostrar mediante evidencia empírica a su favor, si no a partir de argumentos positivos a su favor. Popper establece que cualquier argumento en contra del idealismo y otras doctrinas antirrealistas, tales como el positivismo y el fenomenalismo, son argumentos a favor del realismo científico. El principal argumento en contra del idealismo es que somos conscientes de que hay ciertos individuos que son autores de sus propias obras y conocimiento que difícilmente podremos decir que nosotros lo hicimos también, o sea, por sentido común aceptamos que hay cosas que existen de manera ajena a nosotros o a nuestro pensamiento.

Si suponemos que hay un mundo independiente a nuestros pensamientos y que este mundo puede ser explicado, entonces todo nuestro conocimiento es interpretación a la luz de nuestras expectativas, nuestras teorías, y es, por tanto hipotético de una u otra manera. El realismo científico a diferencia de las posiciones idealistas y antirrealistas es preferible debido a su poder explicativo del éxito de la ciencia para brindar conjeturas sobre el mundo: “… las teorías científicas no son sólo instrumentos, sino auténticos enunciados descriptivos. Son auténticas conjeturas sobre el mundo.” (Popper, p. 151) La postura realista acerca de las teorías es la única que nos permite decir que una teoría científica o una ley de la naturaleza, según Popper, puede ser verdadera. Si aceptamos el realismo, entonces hay objetividad. Si hay objetividad, entonces puede haber teorías verdaderas o falsas. De lo contrario, toda teoría sería pseudociencia.

P2- Existen leyes naturales universales y el comportamiento social está relacionado a esas leyes. Muchas de las teorías científicas basan sus afirmaciones en torno a la noción de Ley: la ley de la gravitación de Newton o las leyes mendelianas son tan sólo algunas de ellas. Pero ¿Qué debe ser una ley? La propuesta positivista era que por medio de la observación podíamos establecer generalizaciones de la base fenoménica, de hecho, este es el único vehiculo para la promulgación de leyes, por ejemplo, que el agua hierve a 100 grados. Sin embargo, existen otros tipos de leyes, como las causales. Muchas ciencias sociales están preocupadas por explicar los eventos en base a ideas causales, algunas apelan a la relación que hay entre ley y causa, en el sentido de que las creencias sobre dichos fenómenos deben estar fundamentadas en una regularidad causal. Ciencias como el Derecho penal asociado a la criminalística, o la misma arqueología, apelan inclusive a la noción de verdad ya que hay comprometidos valores, no sólo epistémicos, sino éticos también. Por ejemplo, todos los sistemas de penitenciarios requieren que alguien acusado de un crimen sea juzgado en términos de conocimiento de causa y en grado de ofensa.

Una objeción para este tipo de propuesta, es que podemos apelar, por supuesto, a regularidades empíricas para explicar las causas de algo, por ejemplo, cuáles fueron las causas para que X matara a Y, sin embargo, necesitamos teorías que utilice nociones causales y en este sentido estaríamos frente al problema de la sobre-determinación causal: “Muchos eventos están causalmente conectados en el tiempo mediante una manera sorprendentemente asimétrica” (Cleland: 2002, 488). Lo que Cleland quiere decir es que los eventos involucran irreversibilidad, y en este sentido, siguiendo a Lewis, la sobredeterminación de las causas por sus efectos hace difícil falsear los eventos pasados al ingeniar los indicios apropiados, dado que comúnmente habrá muchos otros indicios que indiquen la falsedad.

P3- Se pueden distinguir las leyes jurídicas que normatizan los comportamientos Humanos de las leyes naturales que rigen su comportamiento. Una de las creencias más comunes entre los científicos sociales, es que los comportamientos sociales son hechos que están ahí, independientemente de que podamos reconocerlos. Si esto es así, se sigue que son hechos objetivos y no dependen de la acción de los individuos. Estos pueden darse en torno a una institución que norma ciertas creencias, sin embargo, éstas están sujetas a patrones generales comunes para toda la vida humana, ya sea en sus costumbres, esquemas lingüísticos, mitos, relaciones de parentesco, etc. Lévi-Strauss (Cf. 1977), por ejemplo, rechazó enfáticamente las explicaciones causales, sin embargo, apeló a la permanencia de las estructuras sociales de significado como una realidad basada en la naturaleza humana determinada por los objetos exteriores a ella. El enfoque estructuralista sostiene que los sentidos usualmente son ineficaces para entender los fenómenos sociales –cosa que entra en contradicción con las posturas positivistas clásicas-, por lo tanto necesitamos estudiarlos mediante la construcción de estructuras deductivas que permitan explicar las interacciones simbólicas y las leyes que constituyen las normas sociales, y no mediante explicaciones causales.

El problema central aquí es que, independientemente de los reclamos de los historicistas sobre si el concepto de ley es o no una construcción histórica, epistémicamente no se puede determinar si existen leyes como cosas, tampoco sabemos que estás, si existiesen, podrían distinguirse de las normas sociales. Es decir, el positivismo clásico supone leyes de la naturaleza, estas leyes también son las causantes de los comportamientos sociales, pero hay leyes, digamos normativas, de la sociedad que no descansan en las leyes naturales, por ejemplo, la sintaxis de un lenguaje. ¿Se pueden distinguir ambos tipos de leyes? Por otro lado, un modelo de explicación deductivo, como el de cobertura legal, es demasiado liberal al señalar cuales son las condiciones suficientes y necesarias para la explicación. Philip Kitcher ha señalado que muchas de las derivaciones que son intuitivamente no explicativas, se enfrentan a las condiciones que da dicho modelo: “Incapaz de hacer distinciones relativamente densas, el modelo de cobertura legal no es lo suficientemente poderoso al momento de adjudicar las consideraciones más apropiadas sobre la adecuación explicativa que son el eje del debate científico. Incluso, nuestra habilidad para derivar la descripción de un fenómeno de un grupo de premisas que contiene una ley, parece ser muy precipitada para nuestro entendimiento del fenómeno” (Kitcher: 1981, 521)

b) Método Comprensivo

  • La tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica.
  • Todos los sistemas intelectuales son cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida.
  • Estas ciencias deberían partir de la experiencia vivida ya que esta está presente a nosotros en forma de valores relevantes a nuestros objetivos

P1) La tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica. Una de las cosas más sobresalientes del empirismo lógico es la apreciación muy pobre en torno a la propuesta del concepto de Verstehen en el estudio de las ciencias sociales. Thomas McCarthy (1972, 170) menciona que hay muchas consideraciones históricas que explican el escepticismo de los positivistas lógicos en torno a las ciencias sociales, principalmente porque su trabajo analítico estuvo encaminado a la lógica, a las matemáticas y a la física. Sin embargo, hubo una tendencia general, por parte de los que apoyaban esta distinción, en postular que el método de la Verstehen es exclusivamente el entendimiento de las acciones de la vida humana, por tal motivo, es un método histórico. Theodor Abel analizó la Verstehen en tres pasos: (1) interiorizar el estímulo. (2) interiorizar la respuesta, (y 3) máximas de comportamiento que se aplican. En cada paso: “Está basado en el uso de experiencia personal al comportamiento observado. “Entendemos” una conexión observada o asumida si somos capaces de reconocer lo paralelo de cualquier cosas con algo que conocemos por la autoobservación”.

Thomas McCarthy menciona que es un proceso basado en la imaginación. Citando a Nagel, McCarthy aborda la el problema es el papel de la imaginación comprensiva o la identificación “enfática”: la empatía es, en principio, un instrumento confiable para el historiador y el científico físico. La tradición de la Verstehen afirma que la no podemos atribuir un papel fundamental lógico o metodológico a un acto psicológico de identificación enfática. En este sentido, Abel menciona que el conocimiento dependería de la experiencia personal y sobretodo de la capacidad introspectiva: no podemos, por lo tanto, postularlo como un método de verificación –como lo hacían los empiristas lógicos-, más bien se trata de una heurística que ayuda a los individuos en sus exploraciones preliminares de los fenómenos sociales, y quizás, como un método para revelarnos el sentido de la aprehensión del comportamiento humano. En una línea similar, Nagel indica que en ningún caso obvio un científico social no puede representar acciones de la gente a no ser que él haya experimentado en su propia persona los estados psíquicos que él les imputa o a no ser que él satisfactoriamente pueda recrear tales estados en la imaginación.

Una primera objeción es que, independientemente de las preguntas que hagamos sobre los fenómenos sociales y sus hipótesis explicativas, sin una justificación adecuada -concerniente a su identificación enfática- no podemos a firmar que es un conocimiento confiable ya que tendríamos que apelar a una explicación racional de lo que se entiende por la imaginación comprensiva. Es decir, apelar a la psicología implicaría explicar de facto que es esa cosa llamada imaginación, y por lo visto, la tradición de la Verstehen no estaría de acuerdo en hacerlo.

Weber insistió en la necesidad de combinar la explicación causal de fenómenos sociales con el entendimiento interpretativo de su importancia cultural. Enfatizó sobre el lado nomológico de las ciencias sociales cuando trato de explicar la acción social con la ayuda de tipos ideales –muy parecidos a la noción de ley-, sin embargo, mencionó en última instancia que las explicaciones tienen un papel subordinado a la comprensión: en los objetivos de las ciencias sociales la explicación causal a veces es subordinada al entendimiento, es decir, es caracterizada como una tarea preliminar de hacer comprensible la importancia de un fenómeno cultural dado.

Una vez más, vemos que esta postura trae consigo muchos problemas epistémicos. Concediendo que la explicación es una herramienta para alcanzar, en última instancia, la aprehensión de las acciones sociales ¿cómo podríamos dar cuenta de ellas si como ya vimos, las explicaciones causales están sobredeterminadas?

P2. Todos los sistemas intelectuales son cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida. MaCarthy menciona que la filosofía posterior de Ludwig Wittgenstein, en años recientes, inspiró un nuevo acercamiento a problemas que conciernen la descripción y la explicación de acciones humanas, un acercamiento que, en general, ha rechazado el análisis reductivo de acciones humanas a favor de su significado: el análisis orientado de su dimensión intencional. Esta misma filosofía también ha proporcionado un marco para una reconsideración del fundamento del problema de la comprensión social. El primero de ellos es Peter Winch (citado en MaCarthy) quien dirige su atención en el comportamiento individual construido. Este autor menciona que la naturaleza del comportamiento significativo es gobernada por reglas, y tales reglas son inteligibles en relación con la conducta exterior de los que ellos surgen, del tal forma que, la naturaleza de la conducta sólo puede ser comprendida de la explicación de aquellos principios.

El concepto de regla es sumamente ambiguo, menciona MaCarthy. Hay reglas que determinan la identificación de acciones que son de una cierta clase, los otros que se apoyan  en normas para la adecuación o inadecuación de los diferentes tipos de acciones en diferentes tipos de situaciones; hay reglas legales y morales; existen normas que determinan los estándares aceptados en una sociedad y, por consiguiente, los tipos de las consideraciones que funcionan como motivos y motivos en aquella sociedad. Esta lista, desde luego, podría ser seguida. Pero como es este relevante al problema de Verstehen.

IV. Reformulación

Uno de los objetivos de la actividad científica es el de dar explicaciones sobre por qué sucedieron las cosas o sobre por qué son de la manera en la que son (Steuer 2002 citado en Bishop). Sin embargo, dar explicaciones no es específico para la ciencia, sino una actividad diaria. Damos explicaciones sobre una gran variedad de cosas, por ejemplo, por qué el un auto no arranca o por qué preferimos ir a un partido de futbol en lugar de ir al cine. Proporcionamos explicaciones sobre por qué no nos fue tan bien en el examen de ayer o sobre por qué decidimos renunciar a nuestro trabajo. En las cortes, las explicaciones son dadas sobre cómo y por qué un criminal cometió su crimen, o sobre por qué el acusado es inocente de todos los cargos que se le imputan. Aunque la práctica de dar explicaciones no distingue a la ciencia de muchas otras actividades humanas, han estado presentes por mucho tiempo en los debates sobre lo que hace a las explicaciones científicas distintas de otros tipos de explicaciones (Bishop,).

Una manera con la que estas explicaciones podrían ser pensadas dentro de las ciencias sociales es mediante un valor neutral enfocado únicamente a describir las leyes, las causas o los rasgos clave que caracterizan a los fenómenos sociales que van a ser explicados. Una caracterización general de la explicación científica es, para citar a Wesley Salmon, “un intento para dar entendimiento o de hacer inteligible un evento en particular (como el accidente de 1986 en la planta nuclear de Chernobyl) o un hecho general (como el color cobrizo de la luna durante un eclipse total) al apelar a otros hechos particulares y/o generales extraídos de una o más ramas de la ciencia empírica” (Salmon et al. 1992:8). Aunque queda lejos de una definición precisa, esta caracterización indica qué es lo que una explicación científica busca lograr y que esta explicación es llevada explícitamente a la ciencia.

Otra manera, que es la que quiero sostener, es que una explicación dentro de las ciencias sociales podría ser pensada en términos de la construcción del sentido. Entiendo por sentido las siguientes acepciones: a) la actividad de explicar algo, como <dar sentido al hecho>; b) que la explicación tenga sentido o sea comprensible para alguien <adquirir sentido para alguien>, finalmente; c) tener sentido bajo las dos ideas anteriores.

Siguiendo las ideas de Bernard Williams, cuando tratamos de dar sentido a un episodio particular a menudo contamos el relato de una secuencia de acontecimientos que condujeron a él. En este caso, si realmente queremos darle sentido, debemos considerar que los acontecimientos deben tener sentido para nosotros y, además, debe dar sentido a lo que resulta de ella. En un caso criminalístico –o en un hecho del pasado- podemos comprender las motivaciones que llevaron a un agente a comportarse de determinada manera, pero también podemos explicar como fue que se comportaron. Puede ser que una motivación haya sido la causa para que un agente se comportara de una forma determinada, y en este sentido, sea indistinguible la demarcar la relación. Sin embargo, lo que quiero mostrar es que muchas de las explicaciones que se hacen en torno a la pregunta ¿qué fue lo que pasó? involucran dos formas de narración. Por una parte, involucra la forma de un proceso natural de regularidades que son explicadas de cómo ocurrieron los hechos: ofrece una secuencia general del proceso articulando sus relaciones causales con la evidencia. Otra forma se presenta como una secuencia de acontecimientos articulados en función de las intenciones de un agente: en algunos casos, aunque este tipo de secuencia implica varias acciones, puede describirse como una sola acción (Williams, 225).

Si se concede un modelo de construcción de sentido, como lo he propuesto, una narración en torno a la pregunta ¿qué fue lo que pasó? puede descomponer sus partes en dos partes constitutivas. A diferencia de la noción de ley natural como cosa, la construcción de sentido puede ser apoyada por una noción en la cual una ley es un conjunto de relaciones entre dos cosas o más. En el caso de la primera forma podemos explicar un suceso en torno las relaciones causales que llevaron al hecho. Piensa en los agentes que actúan con frecuencia de una cierta forma por razones culturales o fuerzas sociales, por ejemplo, piensa en una manifestación política; si podemos describir las relaciones causales que llevaron a estos agentes a manifestarse, entones podemos explicar el hecho. Por otro lado, las intenciones de los agentes podrían ser muy relevantes para definir las acciones con las que están comprometidos: ninguna creencia o deseo se encuentra aislado de otras creencias y deseos. Un modelo de construcción de sentido tendrá que dar cuenta de las maneras que tiene los agentes de ver las cosas y explicar como es que actúan en torno a ellas.

V. Modelo de Explicación por Unificación

El modelo de explicación por unificación propuesto por Friedman (1974) y Kitcher (1976, 1981), aunque difieren en sus detalles, postula que una explicación científica debería incrementar nuestro entendimiento sobre el mundo al reducir un número considerable de fenómenos a una explicación formulada a través de un número reducido de leyes en el sentido siguiente:

lo que es explicado es una regularidad o patrón de comportamiento –una ley, si quieres llamarle así… Esta relación es comúnmente descrita como reducción: el fenómeno explicado tiende a ser reducido al fenómeno explicativo. Así, el problema central para la teoría de la explicación científica es de esta manera: ¿cuál es la relación entre los fenómenos en virtud de que un fenómeno puede constituir una explicación de otra? Y, ¿qué hay de esta relación que le proporciona entendimiento del fenómeno explicado? (Friedman: 1974, 9-10)

En esta perspectiva, las leyes de la mecánica newtoniana son explicativas porque nos permiten derivar el hecho de que los planetas obedecen a las leyes de Kepler y que los objetos cayendo cerca de la Tierra obedecen a las leyes de Galileo; estas nos permiten derivar el comportamiento de los gases; nos permiten derivar el movimiento de los océanos y de las mareas. Las leyes de la mecánica newtoniana unifican a una gran cantidad de fenómenos separados y anteriormente tratados como independientes. Otra forma de la unificación explicativa podría ser que la ciencia proporciona un vasto almacén de patrones de argumento explicativos (Bishop:2007, Friedman:1974 y Kitcher:1981). La idea aquí es que un grupo relativamente pequeño de estos patrones son sacados a la luz para los propósitos de una amplia variedad de fenómenos. Por lo que una teoría, por ejemplo, unifica nuestras creencias sobre un rango de fenómenos cuando proporciona el número más pequeño de patrones de argumento generales que pueden ser usados en la derivación del número más grande de creencias que aceptamos. Como un ejemplo, considera la teoría de la evolución de Darwin. El patrón de argumentación, como Darwin lo presenta, podía ser iniciado por una derivación rigurosa y completa se algún rasgo en una especie en particular. La derivación haría un uso crucial del principio de selección natural así como de descripciones de formas ancestrales y de la naturaleza de su entorno (principios de variación y herencia, desconocidos para él en esa época, también podrían ser incluidos). Básicamente, el patrón del argumento mostraría cómo es que un rasgo en particular podría ser ventajoso en una especie en particular, y así explicar el surgimiento del rasgo.

Los modelos de unificación, menciona Bishop, no aparecen sin sus bosquejos:

Por ejemplo, si nuestro almacén explicativo está lleno de mecanismos causales, ¿qué razón tenemos para creer que este almacén será particularmente pequeño con respecto al índice de fenómenos a ser explicados? Sin nuestro almacén explicativo está lleno de leyes, entonces hay muchas preguntas sobre la relación de estas leyes para las creencias científicas que estamos explicando. ¿Se encuentran las leyes ‘por fuera’ del grupo de argumentos utilizados para generar las creencias aceptadas? Si es así, ¿qué papel desempeñan las leyes en estos argumentos? ¿Son las leyes por sí mismas parte del grupo de argumentos las que generan nuestras creencias? Si es así, entonces es posible que puedan haber muchos grupos de argumentos que sean iguales en poder unificador y severidad, en donde el evento que dejamos incapacitado para escoger el almacén explicativo correcto (si es que hay un ‘correcto’) (Bishop: 2007, 322-323)

Estas objeciones al modelo de explicación por unificación señaladas por Bishop es que la idea de explicar el mayor número de los comportamientos individuales y de los fenómenos sociales en términos de si el grupo más pequeño de leyes o el grupo más pequeño de causas eficientes se enfrentarán a todos los problemas que he expuesto en el apartado IIa. Bishop menciona que podríamos tratar de unificar un gran grupo de fenómenos sociales en términos de causas previas y finales, pero esta idea parece ser de aplicabilidad limitada ya que cada ser auto-interpretativo tiene su propio grupo de causas finales –sus propios objetivos, propósitos, sueños, visiones de su propio futuro y de papeles, entre otros. Podría pensarse –continua-  que recurrir a modelos funcionales de explicación podría ser de ayuda, después de todo, las explicaciones funcionales tienen un tipo de característica unificadora. Al explicar los comportamientos individuales y sociales en términos de las funciones que cumplen, parecería como si pudiéramos explicar un número aún mayor de los fenómenos sociales en términos de un grupo más pequeño de funciones o beneficios, pero las explicaciones funcionales tienen serias dificultades. Incluso, no queda claro si debería haber un número particularmente pequeño de funciones o beneficios en términos que sirven para explicar a un grupo más grande de fenómenos sociales.

Concedo que las creencias no pueden ser reducidas por a un numero pequeño de leyes como lo proponen Friedman y Kitcher. Sin embargo, pensemos en otra formulación como la mencionada en el apartado IV. Si queremos dar cuenta del sentido o entendimiento de algún evento social, para que este sea epistémicamente más robusto, podemos apelar a las dos formas de narración. En este sentido, la forma explicativa tendría que hacer uso de las relaciones causales más probables en torno a la evidencia, incluso al testimonio. La otra forma estaría dada por uso de las regularidades intencionales más relevantes que podemos distinguir en torno a sus acciones. Así, dentro de nuestro almacén de explicativo, podemos pensar, como lo propone Kitcher, a las ciencias no como suministradoras de muchos argumentos individuales no relacionados que pueden ser usados en actos individuales de explicación, sino como una reserva que ofrecen argumentos explicativos disponibles a los que podemos recurrir cuando se necesite. De acuerdo con esto, el grupo de argumentos que la ciencia social suministra para la adaptación en actos de la explicación y comprensión cambiará de acuerdo creencias al grupo de oraciones aceptadas. El problema de la explicación y de la comprensión es el de especificar qué grupo de argumentos debemos aceptar para propósitos dados, debido a que sostenemos que algunas oraciones son probablemente verdaderas.

Bibliografía citada

Bishop, Robert

2007 The Philosophy of the Social Sciences. Ed. Continuum International Publishing Group, England.

Chalmers, Alan

1984 ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?: una valoración de la naturaleza y el estatuto de la ciencia y sus métodos. Editores Siglo XXI, España.

 

Cleland. Carol E.

2002 “Methodological and Epistemic Differences between Historical Science and Experimental Science”. en Philosophy of Science, Vol. 69, No. 3, pp. 474-496 Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association

Comte, Auguste

1989 Discurso sobre el espíritu positivo, Alianza editorial, libro de bolsillo, traducción Julián Marías.

Descartes, René

1973 Discurso del método, Alianza editorial, libro de bolsillo, traducción Risieri Frondizi.

Dilthey, Wilhelm

1978 Introducción a las ciencias del espíritu. Ed. FCE, segunda reimpresión. Traductor Eugenio Ímaz, México.

Friedman, Michael

1974 Explanation and Scientific Understanding. The Journal of Philosophy, Vol. 71, No. 1, pp. 5-19 Published by: Journal of Philosophy, Inc.

Kitcher, Philip

1976 Explanation, Conjunction, and Unification. The Journal of Philosophy, Vol. 73, No. 8, pp. 207-212 Published by: Journal of Philosophy, Inc.

1981 Explanatory Unification. Philosophy of Science, Vol. 48, No. 4, pp. 507-531 Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association

Lévi-Strauss, Claude

1977 Antropología estructural EUDEBA, Buenos Aires

 

McCarthy, Thomas

1972 The Operation Called Verstehen: Towards a Redefinition of the Problem. PSA: Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association, Vol. 1972, pp. 167-193, Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association.

Popper, Karl Raimund, [et al.]

1987 La lógica de las ciencias sociales. México: Grijalbo.

Salmon, Wesley C.

1990  Four decades of scientific explanation Minneapolis: University of Minnesota Press.

Weber, Max

1975 La “objetividad” del conocimiento en la ciencia social y en la política social, Alianza editorial, libro de bolsillo, España

1964 Economía y sociedad:   esbozo de sociología comprensiva. FCE,  México

Williams, Bernard Arthur Owen

2004 Truth & Truthfulness: An Essay in Genealogy. Princeton University Press – Princeton and Oxford. USA.

Páginas Web

(Cf. http://plato.stanford.edu/entries/ dilthey/).

Bibliografia consultada

Cohen, Bernard

1994 “An Analysis of Interactions between the Natural Sciences and the Social Sciences” en The Natural Sciences and the Social Sciences, Bernard Cohen (ED), Kluwer Academic Plublishers, Netherlands.

 

Follesdal, Dagfinn

1995 “The Status Of Racionality Assumption in Interpretation and in the Explanation of Action” en Redings in the Philosophy of Social Science, Michael Martin y Lee McIntyre (ED), England

Martin, Jane Roland

1995 “Another Look at the Doctrine of Verstehen” en Redings in the Philosophy of Social Science, Michael Martin y Lee McIntyre (ED), England

Taylor, Charles

1995 “Interpretation and the Sciences of Man” en Redings in the Philosophy of Social Science, Michael Martin y Lee McIntyre (ED), England.

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3 Responses to LA DISTINCIÓN ENTRE EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

  1. Jose Tordera dice:

    Estoy más o menos de acuerdo contigo Carlo; hoy día realizar una dicomía tajente entre explicar y comprender no parece ese exáctamente lo que ocurre en la realidad, que es mas bien compleja según Morin,es decir, ocurren las dos cosas a la vez,por que hay explicaciones que se comprenden y hay comprensiones qeu se pueden explicar; pero si hay que tener bien claro quien ‘lleva el paso’, como eln el tango. Si te encuentras en el paradigma dominante el paso lo lleva la racionalidad técnica como muy bien sabes, pero si te encuetras en el pensamiento constructivista elpaso lo lleva la inetrpretación de la interacción, y eso es difícilmente medible
    Un abrazo desde Barcelona
    Jose

    • carlodelrazocanuto dice:

      Hola José
      brevemente mencionaré que la distinción fue abandonada en los 70´s por los filósofos de la ciencia, aparentemente porque fue mal planteado el problema desde Dilthey. creo que el problema ya no es cuál de los dos metodos de entendimiento lleva el paso, por el contrario, en los ultimos 10 años la epistemología de las ciencias historicas han evaluado nuevos modelos inferenciales que dan la pauta para superar este conflicto, y a su vez poder explicar fenomenos sociales e historicos con mayor poder de justificacion epistemica.

  2. J. Carlos dice:

    Me parece bueno el enfoque, si se tratara, como dicen los compañeros, de aquel contexto tan enérgico de los 20 a los 70. Me parece que el problema pasaba de una mera metodología, para pasar al de la justificación del capitalismo o la posibilidad de otras formas de organización social. Y aunque se dice superado, me consterna mucho seguir escuchando hablar en las universidades sobre “neutralidad ideológica”, como bien lo caracteriza Sánchez Vázquez. O leer libros de ciencias sociales frases como “eliminar los prejuicios, creencias, ideales”. Hoy el debate se presenta bajo otras formas que no dejan de ver con tu planteamiento, pero que merecen una explicitación mayor.

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