Programa para la asignatura de Metodología

Escuela Nacional de Antropología e Historia

Programa para la asignatura de Metodología

Licenciatura en Arqueología

Profesor: Carlo Del Razo Canuto

Objetivos Generales:

El presente curso versa en torno a los principales problemas de la epistemología Histórica. El alumno conocerá puntualmente cuáles son los tópicos más relevantes en el quehacer científico, en particular de las ciencias históricas que responden la pregunta ¿qué fue lo que pasó? Este grupo de ciencias está definido por la arqueología, la geología, la paleontología, la cosmología, la criminalística, la biología evolutiva, etc. Conocer lo que realmente sucedió es, en muchos casos, un tema no sólo humanamente crucial sino que exhibe retos epistemológicos y metodológicos realmente interesantes (Guillaumin 2009).

El primer tema versa sobre los problemas generales de la epistemología, veremos que conceptos como racionalidad, entendimiento, verdad, creencias, entre otras cosas, son problemáticos no solamente en la arqueología, sino también en el resto de las ciencias. El segundo tema veremos a detalle los criterios de demarcación que se han propuesto para distinguir a la ciencia de la Pseudo-ciencia. En este punto exploraremos de manera detallada cuales han sido los principales criterios para decir que una ciencia es considerada como tal, y nos apoyaremos en filósofos de la ciencia con mejores credenciales para hacer dicha distinción. Un tercer tema esta dirigido a esclarecer que es lo que se llama dar una explicación. En el veremos a detalle cuales han sido los modelos de explicación científica más representativos en la historia de la ciencia. Comenzaremos con el modelo N-D elaborado -principalmente por Carl Hempel- ya que este modelo es uno de los que han provocado e iniciado todo un debate alrededor de la arqueología. Esto se debe principalmente a la postura original de Lewis Binford la cual introduce dicho modelo para explicar la variabilidad cultural de las sociedades del pasado. Asimismo veremos varios modelos explicación alternativos que responden ante los inconvenientes de dicho modelo y reformulan la estructura de la explicación bajo otros términos, sin que se diga que estos modelos son definitivos o carezcan de problemas filosóficos.

El cuarto tema está dirigido a mostrar cual es el problema de la indeterminación. Este problema es de suma importancia ya que ciencias como la como la arqueología está lejos de dar explicaciones deterministas. Veremos cual  ha sido el origen de la tesis holista y de la indeterminación que ha provocado que muchas personas adopten posturas relativistas en torno a la ciencia en general. El quinto tema, está ligado con el anterior bajo el supuesto de que podemos ofrecer explicaciones verdaderas del pasado. Comúnmente se cree que el problema de la verdad en las ciencias históricas es irrelevante por la sencilla razón de que no podemos ver directamente que fue lo que pasó. Sin embargo, mostraremos que los ejemplos ofrecidos por las teorías de la verdad son insuficientes, por no decir que se trata de ejemplos del sentido común, para caracterizar la complejidad de las ciencias históricas. Finalmente, el tema 6 está vinculado a una disputa entre dos modelos de entendimiento que ofrecen diferentes métodos de compresión epistémica de las ciencias, esto es la distinción entre explicar y comprender.

Los criterios de evaluación serán los siguientes:

  • El primer criterio es la asistencia. Todo alumno que no tenga como mínimo el 80% de las asistencias no tendrá derecho a acreditar la materia.
  • El segundo criterio con el que calificaré el curso por medio de dos exámenes que contestarán en clase con la ayuda de sus notas y los artículos que consideren necesarios. Algo importante que debe tener los exámenes es claridad explicativa. El porcentaje por examen será del 20% de la calificación final.
  • Teniendo en cuenta que no todos los exámenes elaborados por ustedes pueden tener calificación aprobatoria o bien puedan tener una calificación baja, al final del curso haré un examen oral exclusivamente de uno de los exámenes, solamente a aquellos alumnos que participen en clase y que tengan el 80% de las asistencias.
  • El 40% de la calificación restante consistirá en un trabajo final sobre alguno de los temas que trataremos en clase. El trabajo será de 1000 palabras en promedio, y como requisito para ser evaluado es que este sea claro. Quiero mencionarles que cada alumno hará un trabajo distinto, por lo cual espero que vayan pensando en el tema desde antes.

Temario:

1.- Introducción a la Epistemología ¿qué es la epistemología? ¿Cuáles son los problemas más significativos de la epistemología?

Primera clase

Lecturas:

Okasha, Samir

2002 Una brevísima introducción a la filosofía de la ciencia, Editorial Océano. México. Capitulo 1 ¿qué es la ciencia?; Capitulo 2 Razonamiento científico; Capitulo 7 La ciencia y sus críticos.

Chalmers, Alan F.

1982 ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Una valoración de la naturaleza y el estatus de la ciencia y sus métodos. Editorial Siglo XXI. Madrid España. Capitulo 1 El inductivismo: la ciencia como conocimiento derivado de la experiencia, Capitulo 2 El problema de la inducción.

Segunda Clase

Lecturas:

Dancy, Jonathan

1985 Introducción a la epistemología contemporánea. Editorial Tecnos, Madrid España. Capítulos: 13 Inducción, 14 Conocimiento a priori.

2.- Criterios de demarcación científica ¿Qué es la ciencia?

Tercer Clase

Popper, Karl

1972 Conjeturas y refutaciones. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina. Capitulo 1 Ciencia: Conjeturas y refutaciones, puntos I y II.

Karl R. Popper – Conjeturas y refutaciones

Kuhn, Thomas

1962 La estructura de las revoluciones científicas. FCE, México. Capítulos: III al VIII

Cuarta Clase

Lakatos, Irme

1978 La metodología de los programas de investigación científica. Alianza Editorial, Madrid, España. Capitulo 1 La falsación y la metodología de los programas de investigación científica.

Lakatos La falsac..[1]

Thagard, Paul

1978 Why Astrology Is A Pseudoscience. Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association. Vol. 1978, Volume One. The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association. USA.

Thagard Astrology

También lo puedes checar aquí:

http://www.cavehill.uwi.edu/bnccde/PH29A/thagard.html

3.- Modelos de explicación científica ¿Qué es explicar?

Quinta Clase

Modelo Nomológico Deductivo de la explicación.

Hempel, Carl y Paul Oppenheim

1948. Studies in the Logic of Explanation. Philosophy of Science, Vol. 15, No. 2. The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association. USA.

Hempel- logic of explanation

Modelo causal de la explicación

Salmon, Wesley C

1980 Causality: Production and Propagation. Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association, Vol. 1980, Volume Two: Symposia and Invited Papers. The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association, USA.

Wesley C. Salmon

Cleland, Carol

“Methodological and Epistemic Differences between Historical Science and Experimental Science”. en Philosophy of Science, Vol. 69, No. 3, pp. 474-496 Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association.

cleland

Sexta clase

Modelo de explicación por unificación.

Friedman, Michael

1974 Explanation and Scientific Understanding. The Journal of Philosophy, Vol. 71, No. 1, pp. 5-19 Published by: Journal of Philosophy, Inc.

Michael Friedman

Kitcher, Philip

1976 Explanation, Conjunction, and Unification. The Journal of Philosophy, Vol. 73, No. 8, pp. 207-212 Published by: Journal of Philosophy, Inc.

Philip Kitcher 1

1981 Explanatory Unification. Philosophy of Science, Vol. 48, No. 4, pp. 507-531 Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association.

Philip Kitcher 2

Séptima clase

Modelo de explicación pragmática.

Van Fraassen, Bas C

1977 The Pragmatics of Explanation. American Philosophical Quarterly, Vol. 14, No. 2. University of Illinois Press on behalf of North American Philosophical Publications, USA.

Bas C. Van Fraassen

Octava  clase

Inferencia a la mejor explicación

Peirce, Charles S.

1877 The Fixation of Belief, en CP 5.358-387.  También puedes checarla en:

http://www.unav.es/gep/FixationBelief.html

1878  Deduction, Induction and Hypothesis, en CP 2.619-644. También puedes checarla en:

http://www.unav.es/gep/DeducInducHipotesis.html

Harman, Gilbert

1968 Knowledge, Inference, and Explanation. American Philosophical Quarterly, Vol. 5, No. 3, pp. 164-173 Published by: University of Illinois Press on behalf of North American Philosophical Publications.

Harman 1

Lipton, Peter

1973 Inference to the Best Explanation International. Library of Philosophy.

lipton_IME_cap_4[1]

4.- El problema de la indeterminación ¿podemos lidiar con la indeterminación sin caer en el relativismo radical?

Novena clase

Duhem, Pierre

1990 Logical Examination of Physical Theory. Synthese, Vol. 83, No. 2,  Historian and Philosopher of Science. Part I: Duhem as Historian of Science (May, 1990), pp. 183-188 Published by: Springer. Resumen en la antología ‘Philosophy of Science: The Central Issues’, editada por M. Curd y J. A. Cover (Norton, 1998),

Quine, Willard Van Orman

1951 Two Dogmas of Empiricism. in The Philosophical Review 60. Harvard University Press, USA

Quine

5.- El problema del Realismo en ciencias históricas ¿es verdadero el conocimiento del pasado?

Decima clase

Van Fraassen, Bas

s/f Inference to the Best Explanation: Salvation by Laws?

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Turner, Derek

“Haciendo prehistoria” capitulos por confirmar

Lecturas de la Materia de Lítica 2010-2 Escuela Nacional de Antropología e Historia

Tercera lectura de lítica

Cadena operatoria.

Link abajo.

Cadena operaroria

Cuarta Clase de Lítica (30 de agosto) será  en audiovisuales en la ENAH, lo del taller de talla será hasta el 8 de septiembre en la bate-cueva

LA DISTINCIÓN ENTRE EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

LA DISTINCIÓN ENTRE EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Autor: Carlo Del Razo Canuto

Maestría en Historia y Filosofía de la Ciencia

A la memoria de Kristian Bernal Moreno

Tesis a defender: La diferencia establecida entre explicación y comprensión no es vigente en las ciencias sociales actualmente.

Premisas:

  • La naturaleza de algunas ciencias sociales requiere de explicaciones
  • Las ciencias sociales, cuyo método es comprensivo, apelan a métodos explicativos para sostener sus argumentos
  • De la misma forma, las explicaciones apelan a métodos comprensivos para sostener sus argumentos
  • Hacer dicha distinción actualmente empobrecería el valor epistémico de algunas teorías sociales.

Introducción

Una de las discusiones más polémicas que se han dado en las ciencias sociales es la que versa entorno a la metodología que debemos usar para proporcionar entendimiento respecto al comportamiento social. Si las ciencias sociales deben explicar de la misma forma que las ciencias naturales o únicamente debe dar cuenta de las acciones sociales mediante la comprensión es una discusión vieja, sin embargo, en algunos ámbitos académicos aun se mantiene. Mi objetivo es reconstruir los argumentos más significativos en torno a la distinción metodológica y mostrar las críticas que se han dado en torno a cada una de las posiciones. Posteriormente propongo una posible solución que diluye tal distinción y apela a la construcción de sentido que incluye ambas metodologías para tener un mayor entendimiento en torno a las ciencias históricas que hacen la pregunta ¿Qué fue lo que pasó? Finalmente evalúo si el modelo de explicación por unificación da cuenta de mi propuesta y si es posible diluir la distinción.

II. La distinción entre comprensión y explicación.

La investigación y disputa entre lo que fue considerado en el siglo XIX una de las polémicas más interesantes dentro de la filosofía fue el tema de la comprensión y explicación. Esta se enfocó en dilucidar el problema metodológico del entendimiento –atendiendo a las reflexiones que había propuesto Hume dos siglos antes- entre las ciencias del espíritu, actualmente conocidas como ciencias sociales y humanidades, versus ciencias naturales. La importancia de la distinción de los métodos para alcanzar el entendimiento fue de suma importancia a la luz del surgimiento de nuevas categorías de conocimiento vinculadas a las necesidades del Estado moderno heredero de los ideales de la Ilustración de los siglos XVII y XVIII. Podemos ver que históricamente la distinción se dio en un contexto en el cual las ciencias sociales se van separando paulatinamente de la filosofía natural, y una de las consecuencias es que fueron adquiriendo su propia autonomía. En este sentido, como menciona Wallerstein ( ), la creación de múltiples disciplinas se basó en la creencia de que las investigaciones requerían de una autonomía racional y sistemática propia. Países como Gran Bretaña y Francia impulsaron la legitimidad de las nacientes ciencias sociales como una respuesta al nuevo orden social que vino después de la Revolución industrial y la Revolución francesa. El motivo fue estudiar y comprender las reglas que gobernaban este nuevo orden.

La nueva arquitectura de las recientes ciencias sociales comenzó a consolidarse gracias a Augusto Comte quién, en su afán de eliminar todo aquello relacionado con las formas de explicación de la realidad por medio de supuestos teológicos y metafísicos, propuso que las ramas del conocimiento deberían limitarse al estudio de los hechos reales sin tratar de conocer sus causas primeras ni sus propósitos últimos. Esta nueva forma de plantear el problema del conocimiento impulso la creencia de que la realidad es objetiva, y por tal motivo, deberíamos abordarla mediante los descubrimientos obtenidos empíricamente. Otra creencia que formaba parte de este nuevo paradigma “moderno” hacia énfasis en que, si el mundo real es objetivo y cognoscible, entonces la evidencia empírica necesariamente tiene que apelar a la neutralidad del agente cognoscente. Finalmente, el método que debería tener esta nueva ciencia positiva estaría basado en esquemas que explicaran los datos empíricos.

Una de las ideas fundamentales para el positivismo fue el concepto de Ley. Pero ¿qué tipo de concepto de Ley? Tal parece que la noción que conjeturaban es que una Ley es ontológicamente una cosa que se encuentra en el mundo. Haciendo un breve recuento histórico, la noción de ley fue creado en la modernidad, Aristóteles y Platón no la tenían: Descartes fue el primero que se pronunció a favor de esta noción. La idea general de este autor es que los seres humanos tenemos leyes en el mundo humano, pero no sólo eso, también la naturaleza. Se pregunto ¿Por qué las cosas naturales no se comportan de manera caprichosa? Porqué por ejemplo, los árboles no crecen de manera  caprichosa. La idea de que los árboles crecen con cierta rigurosidad, que no se desintegran de manera instantánea le causaba cierto interés. Los árboles lo podrían hacer, pero no lo hacen. Ese “lo podrían hacer, pero no lo hacen” lo relacionó con la conservación de la materia. De tal forma que se pronuncio a favor de la idea de que Dios otorgo leyes a la naturaleza: son mandatos de Dios en su creación. Esa misma noción es la podemos ver en Newton: en la primera edición de los principia le llamo axiomas y posteriormente leyes.

Durante el desarrollo histórico del concepto de Ley fue adquiriendo nuevos significados. La concepción positivista, iniciada por Comte, asume que la ley, como cosa, posee ciertos rasgos, y estos los posee en su misma naturaleza siempre y en cualquier lugar donde resulte existir. Las características universales de esta noción fue el principal interés intelectual para entender los fenómenos sociales complejos. Si existen tales leyes, entonces el comportamiento humano estrechamente está unido a las leyes de la naturaleza: la ley no es el único dominio normativo de las sociedades en el sentido jurídico, también dirige nuestros comportamientos en el sentido natural. La parte implicada en este presupuesto consistió en elaborar una metodología que explicara cómo es que una ley diferencia ambos dominios y cómo interactúan recíprocamente entre ellos.

La naturaleza de ley social define dos condiciones necesarias para sostenerse. Primero, que necesitamos entender las condiciones generales que se darían en cualquier norma social supuesta legalmente válida: teniendo en cuenta si se trata solamente de una promulgación institucional o si es un aspecto del contenido universal de la norma. Segundo, que exista un interés normativo en explicar y justificar los fenómenos sociales una vez que hemos atendido la primera condición. La tarea de esta segunda condición consiste en reconocer el aspecto objetivo de la realidad social y de sus leyes causales.

Por su parte, Wilhelm Dilthey fue el primer filósofo quien hizo una distinción sobre los objetivos epistémicos de las ciencias del siglo XIX, y en una medida muy significativa criticó las ideas en boga de los positivistas. Distinguió los métodos de conocimiento entre las ciencias naturales y ciencias humanas. Mientras que la tarea primaria de las ciencias naturales es de llegar a explicaciones a base de leyes, la tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica. El objetivo de Dilthey era ampliar la Crítica principalmente cognoscitiva de Kant de Razón Pura en una Crítica de Razón Histórica que puede hacer justicia al máximo el alcance de experiencia vivida (Cf. http://plato. stanford.edu/ entries/ dilthey/).

El entendimiento del significado de historia, mencionaba Dilthey, requiere tanto de una articulación interior de las estructuras temporales de nuestra propia experiencia, así como la interpretación de objetiva de entidades externas a nuestros pensamientos. Dilthey concibe su tarea crítica como el articulado de las estructuras totales que definen el espíritu humano en general y define la filosofía como “una ciencia empírica de fenómenos espirituales que procura conocer las leyes que gobiernan fenómenos sociales, intelectuales y morales” (Dilthey 1979, 27). Así, en 1859, Dilthey escribió que una nueva Crítica de Razón debe continuar sobre la base de las leyes psicológicas e impulsos de lo cual el arte, la religión y la ciencia provienen. Todos estos sistemas intelectuales son las meras cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida (Dilthey 1979, 80).

De manera sobresaliente, Dilthey concibió su objetivo como una extensión del proyecto crítico que proporcionaría fundamentos a las ciencias humanas que versaría con la posición positivista al mencionar que “explicamos por procesos puramente intelectuales, pero comprendemos por la cooperación de todos los poderes de la mente activada por la aprehensión” (Dilthey 1979, 172). De ahí se sigue que las ciencias humanas tiene el objetivo de preguntarse por el significado de las acciones e interacciones humanas, en donde el primer acceso al mundo externo no debería ser deductivo como una simple representación teórica mecanicista. Por el contrario, estas ciencias deberían partir de la experiencia vivida ya que esta está presente a nosotros en forma de valores relevantes a nuestros objetivos.

A la luz de estas reflexiones, Dilthey menciona que el entendimiento sólo puede ser confiable si procede de la interpretación de objetivaciones exteriores al humano, es decir, no por introspección –refiriéndose a Descartes- sino por medio de la acción del ser en la historia: “las ciencias humanas tal como estas existen y como son practicadas según la razón de cosas que fueron practicadas en su historia” (Dilthey 1979, 78).  De esto se sigue, según Dilthey, que el método para el entendimiento de las ciencias humanas tiene que ser la Hermenéutica, en la cual el entendimiento  de la individualidad es tan importante en las ciencias como son las explicaciones lo son para encontrar generalizaciones.

El tema de la comprensión y su metodología sería, en el siglo siguiente, tratado con una mayor profundidad y sensibilidad por Max Weber. La contribución de Weber a la metodología de la comprensión está dirigida sobre todo en torno a la pregunta sobre la objetividad y el papel de valores subjetivos en la formación de conceptos históricos y culturales. Siguiendo lo planteado por Dilthey, postuló que el conocimiento histórico y cultural es categóricamente distinto del conocimiento natural científico, ya que la acción -que es el sujeto de cualquier pregunta sociológica- es claramente diferente de su comportamiento, afirmación que versaba en contra del positivismo sociológico. Mientras el conocimiento es considerado como algo que viene del exterior, que se puede reducir a explicaciones de carácter cuantitativo y causal, y de ahí seguir que podamos establecer las regularidades que Comte pretendía, Weber sostuvo la idea que una acción sólo puede ser interpretada porque está basada en una atribución radicalmente subjetiva de significado y el valor que uno tiene de ella (Weber: 1975, 67).

Así, el método de la comprensión está planteado bajo la conjetura de que la dimensión de la conducta de un actor está relacionada con la de otros, asimismo, su carácter subjetivo no implica que sea un método irracional ya que, en palabras de Weber, la conexión final de los significados es una condición necesaria para establecer la validez objetiva de las explicaciones causales, sin embargo estas no puede ser garantizadas. La imputación que Weber hace al positivismo es que una acción es una ficción en el sentido de que se trata de una valoración subjetiva que condiciona las investigaciones de los científicos (Weber, 72), es decir, aunque un análisis contra fáctico pudiera ayudar en la estabilización del proceso de imputación causal, esto no puede abolir completamente la naturaleza subjetiva de la perspectiva del investigador.

Lo planteado por Weber es un grave problema que atañe a los ideales epistémicos de cualquier ciencia. Primero, que el conocimiento objetivo de las ciencias sociales es limitado, o en otras palabras, el significado de la acción social se da en grados. Segundo, el fin objetivo evidentemente es subjetivo porque sólo puede ser reconstruido conceptualmente basado –retomando la idea de Gadamer- en el horizonte del investigador, lo que hace que el conocimiento de los fenómenos sociales sea irreductibles a cualquier modelo de explicación.

III. Evaluación de las premisas

En este apartado quiero mostrar las consecuencias epistémicas que traen dichas posiciones.

a) Premisas del Método Explicativo:

  • P1- El mundo real es objetivo y cognoscible.
  • P2- Existen leyes naturales universales y el comportamiento social está relacionado a esas leyes.
  • P3- Se pueden distinguir las leyes jurídicas que normalizan los comportamientos Humanos de las leyes naturales que rigen su comportamiento.
  • C- Se pueden explicar las leyes causales que rigen el comportamiento de las sociedades.

P-1a) El primer presupuesto del método explicativo es que el mundo es independiente de la nuestra conciencia de él. Esto puede ser traducido en el argumento que los datos del conocimiento tienen propiedades que van más allá de nuestras creencias que tenemos del mundo que nos rodea. Un ejemplo que clarifica esta suposición es el de Chalmers:

…un abogado en un juicio por asesinato, tras un análisis minucioso, puede descubrir el hecho de que un testimonio de un testigo contradice a otro. Cuando esto sucede, sucede independientemente de lo que pretendieran los testigos o de que fueran o no concientes de ello o lo creyeran (Chalmers: 1984, 163).

En un caso criminalístico, podemos decir por ejemplo, que X es sospechoso de matar a Y, a la luz del testimonio de A quien cree haberlo visto en la escena del crimen. Por su parte, B menciona que cree haber visto a X en otro lugar a la hora que sucedió el asesinato. La contradicción surge del conocimiento que tenemos acerca de que un objeto no puede estar en dos lugares al mismo tiempo (a excepción de lo propuesto por la física quántica en torno al mundo microfísico). Podemos conceder esta última suposición ya que es un conocimiento a priori, de hecho podemos conceder que nuestro conocimiento tiene propiedades externas. Sin embargo, una objeción es que nuestro conocimiento en algunos casos tiene un alcance limitado ya que la objetividad que alcanzan nuestras creencias, en particular en la dilucidación de algo que pasó, está epistémicamente sub-determinada independientemente de la contradicción proposicional.

Otra de las propuestas más comunes es que la objetividad está ligada a la noción de verdad. Concedamos, por el bien del argumento, que esta idea es correcta en el sentido de verdad como correspondencia. El argumento de que X es culpable es verdadero, si y sólo si, X cometió el asesinato. ¿Cómo podríamos determinar la culpabilidad de X? Podría darse el caso de que no sólo el testimonio de A es suficiente para determinar la culpabilidad de X, también podríamos tener evidencia que lo involucre, independientemente que creemos que el testimonio de A es inconsistente. El problema es que la evidencia por si sola no nos dice que X cometió el crimen, la tesis Duhem-Quine es un ejemplo de que la evidencia puede apoyar muchas teorías contradictorias, entre ellas que X no mató a Y. En este sentido, se apelaría a una inferencia a la mejor explicación de la evidencia lo cual, independientemente de los criterios de justificación que utilicemos, esta no sería categóricamente verdadera, por lo tanto, no es objetiva en el sentido que demanda la premisa 1.

P 1b) Es cognoscible porque estamos dotados evolutivamente de sentidos que son el vehiculo para conocer el mundo. La primera objeción a esta P1b está relacionada con la disputa entre Realismo versus Instrumentalismo. Los realistas afirman que el propósito de la ciencia es proporcionar una descripción verdadera del mundo. Contrario a este ideal, el instrumentalismo afirma que solamente podemos hacer una descripción verdadera del mundo “observable”. Un argumento en contra para la P1b es que no podemos conocer la parte inobservable de la realidad por que está más allá de la conciencia humana, por lo tanto, los límites están subordinados por nuestros poderes de la observación. Dadas estas condiciones instrumentalistas, el conocimiento de algo que pasó, o bien de los quarks, entre otras cosas inobservables es imposible.

Sin embargo, para la mayoría de los filósofos, el realismo es más probable que el instrumentalismo porque se ajusta mejor a los datos que están “ahí”. Popper señala que la creencia en la realidad del mundo físico es, hasta cierto punto, una creencia del sentido común. Se sigue con esto que la tal creencia es el fundamento de la racionalidad de la investigación científica, aunque esta no se pueda explicar. Siguiendo a Popper, se dice que la ciencia intenta mostrar lo razonable que es creer en el mundo real, el cual presenta un orden estructural particular que se manifiesta a nuestro intelecto mediante leyes, por tal motivo, es la tarea de todo filósofo que se considere partidario del realismo científico, más que a un inductivismo ingenuo o al instrumentalismo. Además, sostiene que el tanto el instrumentalismo, como el realismo es irrefutable: ambas posturas son metafísicas y por ende irrefutables. Sin embargo, Popper afirma que el realismo metafísico es verdadero, a pesar de que no se pueda demostrar mediante evidencia empírica a su favor, si no a partir de argumentos positivos a su favor. Popper establece que cualquier argumento en contra del idealismo y otras doctrinas antirrealistas, tales como el positivismo y el fenomenalismo, son argumentos a favor del realismo científico. El principal argumento en contra del idealismo es que somos conscientes de que hay ciertos individuos que son autores de sus propias obras y conocimiento que difícilmente podremos decir que nosotros lo hicimos también, o sea, por sentido común aceptamos que hay cosas que existen de manera ajena a nosotros o a nuestro pensamiento.

Si suponemos que hay un mundo independiente a nuestros pensamientos y que este mundo puede ser explicado, entonces todo nuestro conocimiento es interpretación a la luz de nuestras expectativas, nuestras teorías, y es, por tanto hipotético de una u otra manera. El realismo científico a diferencia de las posiciones idealistas y antirrealistas es preferible debido a su poder explicativo del éxito de la ciencia para brindar conjeturas sobre el mundo: “… las teorías científicas no son sólo instrumentos, sino auténticos enunciados descriptivos. Son auténticas conjeturas sobre el mundo.” (Popper, p. 151) La postura realista acerca de las teorías es la única que nos permite decir que una teoría científica o una ley de la naturaleza, según Popper, puede ser verdadera. Si aceptamos el realismo, entonces hay objetividad. Si hay objetividad, entonces puede haber teorías verdaderas o falsas. De lo contrario, toda teoría sería pseudociencia.

P2- Existen leyes naturales universales y el comportamiento social está relacionado a esas leyes. Muchas de las teorías científicas basan sus afirmaciones en torno a la noción de Ley: la ley de la gravitación de Newton o las leyes mendelianas son tan sólo algunas de ellas. Pero ¿Qué debe ser una ley? La propuesta positivista era que por medio de la observación podíamos establecer generalizaciones de la base fenoménica, de hecho, este es el único vehiculo para la promulgación de leyes, por ejemplo, que el agua hierve a 100 grados. Sin embargo, existen otros tipos de leyes, como las causales. Muchas ciencias sociales están preocupadas por explicar los eventos en base a ideas causales, algunas apelan a la relación que hay entre ley y causa, en el sentido de que las creencias sobre dichos fenómenos deben estar fundamentadas en una regularidad causal. Ciencias como el Derecho penal asociado a la criminalística, o la misma arqueología, apelan inclusive a la noción de verdad ya que hay comprometidos valores, no sólo epistémicos, sino éticos también. Por ejemplo, todos los sistemas de penitenciarios requieren que alguien acusado de un crimen sea juzgado en términos de conocimiento de causa y en grado de ofensa.

Una objeción para este tipo de propuesta, es que podemos apelar, por supuesto, a regularidades empíricas para explicar las causas de algo, por ejemplo, cuáles fueron las causas para que X matara a Y, sin embargo, necesitamos teorías que utilice nociones causales y en este sentido estaríamos frente al problema de la sobre-determinación causal: “Muchos eventos están causalmente conectados en el tiempo mediante una manera sorprendentemente asimétrica” (Cleland: 2002, 488). Lo que Cleland quiere decir es que los eventos involucran irreversibilidad, y en este sentido, siguiendo a Lewis, la sobredeterminación de las causas por sus efectos hace difícil falsear los eventos pasados al ingeniar los indicios apropiados, dado que comúnmente habrá muchos otros indicios que indiquen la falsedad.

P3- Se pueden distinguir las leyes jurídicas que normatizan los comportamientos Humanos de las leyes naturales que rigen su comportamiento. Una de las creencias más comunes entre los científicos sociales, es que los comportamientos sociales son hechos que están ahí, independientemente de que podamos reconocerlos. Si esto es así, se sigue que son hechos objetivos y no dependen de la acción de los individuos. Estos pueden darse en torno a una institución que norma ciertas creencias, sin embargo, éstas están sujetas a patrones generales comunes para toda la vida humana, ya sea en sus costumbres, esquemas lingüísticos, mitos, relaciones de parentesco, etc. Lévi-Strauss (Cf. 1977), por ejemplo, rechazó enfáticamente las explicaciones causales, sin embargo, apeló a la permanencia de las estructuras sociales de significado como una realidad basada en la naturaleza humana determinada por los objetos exteriores a ella. El enfoque estructuralista sostiene que los sentidos usualmente son ineficaces para entender los fenómenos sociales –cosa que entra en contradicción con las posturas positivistas clásicas-, por lo tanto necesitamos estudiarlos mediante la construcción de estructuras deductivas que permitan explicar las interacciones simbólicas y las leyes que constituyen las normas sociales, y no mediante explicaciones causales.

El problema central aquí es que, independientemente de los reclamos de los historicistas sobre si el concepto de ley es o no una construcción histórica, epistémicamente no se puede determinar si existen leyes como cosas, tampoco sabemos que estás, si existiesen, podrían distinguirse de las normas sociales. Es decir, el positivismo clásico supone leyes de la naturaleza, estas leyes también son las causantes de los comportamientos sociales, pero hay leyes, digamos normativas, de la sociedad que no descansan en las leyes naturales, por ejemplo, la sintaxis de un lenguaje. ¿Se pueden distinguir ambos tipos de leyes? Por otro lado, un modelo de explicación deductivo, como el de cobertura legal, es demasiado liberal al señalar cuales son las condiciones suficientes y necesarias para la explicación. Philip Kitcher ha señalado que muchas de las derivaciones que son intuitivamente no explicativas, se enfrentan a las condiciones que da dicho modelo: “Incapaz de hacer distinciones relativamente densas, el modelo de cobertura legal no es lo suficientemente poderoso al momento de adjudicar las consideraciones más apropiadas sobre la adecuación explicativa que son el eje del debate científico. Incluso, nuestra habilidad para derivar la descripción de un fenómeno de un grupo de premisas que contiene una ley, parece ser muy precipitada para nuestro entendimiento del fenómeno” (Kitcher: 1981, 521)

b) Método Comprensivo

  • La tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica.
  • Todos los sistemas intelectuales son cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida.
  • Estas ciencias deberían partir de la experiencia vivida ya que esta está presente a nosotros en forma de valores relevantes a nuestros objetivos

P1) La tarea principal de las ciencias humanas es el entendimiento de vida humana e histórica. Una de las cosas más sobresalientes del empirismo lógico es la apreciación muy pobre en torno a la propuesta del concepto de Verstehen en el estudio de las ciencias sociales. Thomas McCarthy (1972, 170) menciona que hay muchas consideraciones históricas que explican el escepticismo de los positivistas lógicos en torno a las ciencias sociales, principalmente porque su trabajo analítico estuvo encaminado a la lógica, a las matemáticas y a la física. Sin embargo, hubo una tendencia general, por parte de los que apoyaban esta distinción, en postular que el método de la Verstehen es exclusivamente el entendimiento de las acciones de la vida humana, por tal motivo, es un método histórico. Theodor Abel analizó la Verstehen en tres pasos: (1) interiorizar el estímulo. (2) interiorizar la respuesta, (y 3) máximas de comportamiento que se aplican. En cada paso: “Está basado en el uso de experiencia personal al comportamiento observado. “Entendemos” una conexión observada o asumida si somos capaces de reconocer lo paralelo de cualquier cosas con algo que conocemos por la autoobservación”.

Thomas McCarthy menciona que es un proceso basado en la imaginación. Citando a Nagel, McCarthy aborda la el problema es el papel de la imaginación comprensiva o la identificación “enfática”: la empatía es, en principio, un instrumento confiable para el historiador y el científico físico. La tradición de la Verstehen afirma que la no podemos atribuir un papel fundamental lógico o metodológico a un acto psicológico de identificación enfática. En este sentido, Abel menciona que el conocimiento dependería de la experiencia personal y sobretodo de la capacidad introspectiva: no podemos, por lo tanto, postularlo como un método de verificación –como lo hacían los empiristas lógicos-, más bien se trata de una heurística que ayuda a los individuos en sus exploraciones preliminares de los fenómenos sociales, y quizás, como un método para revelarnos el sentido de la aprehensión del comportamiento humano. En una línea similar, Nagel indica que en ningún caso obvio un científico social no puede representar acciones de la gente a no ser que él haya experimentado en su propia persona los estados psíquicos que él les imputa o a no ser que él satisfactoriamente pueda recrear tales estados en la imaginación.

Una primera objeción es que, independientemente de las preguntas que hagamos sobre los fenómenos sociales y sus hipótesis explicativas, sin una justificación adecuada -concerniente a su identificación enfática- no podemos a firmar que es un conocimiento confiable ya que tendríamos que apelar a una explicación racional de lo que se entiende por la imaginación comprensiva. Es decir, apelar a la psicología implicaría explicar de facto que es esa cosa llamada imaginación, y por lo visto, la tradición de la Verstehen no estaría de acuerdo en hacerlo.

Weber insistió en la necesidad de combinar la explicación causal de fenómenos sociales con el entendimiento interpretativo de su importancia cultural. Enfatizó sobre el lado nomológico de las ciencias sociales cuando trato de explicar la acción social con la ayuda de tipos ideales –muy parecidos a la noción de ley-, sin embargo, mencionó en última instancia que las explicaciones tienen un papel subordinado a la comprensión: en los objetivos de las ciencias sociales la explicación causal a veces es subordinada al entendimiento, es decir, es caracterizada como una tarea preliminar de hacer comprensible la importancia de un fenómeno cultural dado.

Una vez más, vemos que esta postura trae consigo muchos problemas epistémicos. Concediendo que la explicación es una herramienta para alcanzar, en última instancia, la aprehensión de las acciones sociales ¿cómo podríamos dar cuenta de ellas si como ya vimos, las explicaciones causales están sobredeterminadas?

P2. Todos los sistemas intelectuales son cristalizaciones de una codificación mental de la experiencia que incluyen un modo particular organizado de la percepción cognoscitiva y responden a una situación compleja o espacio de estímulos más genérico arraigado en la vida. MaCarthy menciona que la filosofía posterior de Ludwig Wittgenstein, en años recientes, inspiró un nuevo acercamiento a problemas que conciernen la descripción y la explicación de acciones humanas, un acercamiento que, en general, ha rechazado el análisis reductivo de acciones humanas a favor de su significado: el análisis orientado de su dimensión intencional. Esta misma filosofía también ha proporcionado un marco para una reconsideración del fundamento del problema de la comprensión social. El primero de ellos es Peter Winch (citado en MaCarthy) quien dirige su atención en el comportamiento individual construido. Este autor menciona que la naturaleza del comportamiento significativo es gobernada por reglas, y tales reglas son inteligibles en relación con la conducta exterior de los que ellos surgen, del tal forma que, la naturaleza de la conducta sólo puede ser comprendida de la explicación de aquellos principios.

El concepto de regla es sumamente ambiguo, menciona MaCarthy. Hay reglas que determinan la identificación de acciones que son de una cierta clase, los otros que se apoyan  en normas para la adecuación o inadecuación de los diferentes tipos de acciones en diferentes tipos de situaciones; hay reglas legales y morales; existen normas que determinan los estándares aceptados en una sociedad y, por consiguiente, los tipos de las consideraciones que funcionan como motivos y motivos en aquella sociedad. Esta lista, desde luego, podría ser seguida. Pero como es este relevante al problema de Verstehen.

IV. Reformulación

Uno de los objetivos de la actividad científica es el de dar explicaciones sobre por qué sucedieron las cosas o sobre por qué son de la manera en la que son (Steuer 2002 citado en Bishop). Sin embargo, dar explicaciones no es específico para la ciencia, sino una actividad diaria. Damos explicaciones sobre una gran variedad de cosas, por ejemplo, por qué el un auto no arranca o por qué preferimos ir a un partido de futbol en lugar de ir al cine. Proporcionamos explicaciones sobre por qué no nos fue tan bien en el examen de ayer o sobre por qué decidimos renunciar a nuestro trabajo. En las cortes, las explicaciones son dadas sobre cómo y por qué un criminal cometió su crimen, o sobre por qué el acusado es inocente de todos los cargos que se le imputan. Aunque la práctica de dar explicaciones no distingue a la ciencia de muchas otras actividades humanas, han estado presentes por mucho tiempo en los debates sobre lo que hace a las explicaciones científicas distintas de otros tipos de explicaciones (Bishop,).

Una manera con la que estas explicaciones podrían ser pensadas dentro de las ciencias sociales es mediante un valor neutral enfocado únicamente a describir las leyes, las causas o los rasgos clave que caracterizan a los fenómenos sociales que van a ser explicados. Una caracterización general de la explicación científica es, para citar a Wesley Salmon, “un intento para dar entendimiento o de hacer inteligible un evento en particular (como el accidente de 1986 en la planta nuclear de Chernobyl) o un hecho general (como el color cobrizo de la luna durante un eclipse total) al apelar a otros hechos particulares y/o generales extraídos de una o más ramas de la ciencia empírica” (Salmon et al. 1992:8). Aunque queda lejos de una definición precisa, esta caracterización indica qué es lo que una explicación científica busca lograr y que esta explicación es llevada explícitamente a la ciencia.

Otra manera, que es la que quiero sostener, es que una explicación dentro de las ciencias sociales podría ser pensada en términos de la construcción del sentido. Entiendo por sentido las siguientes acepciones: a) la actividad de explicar algo, como <dar sentido al hecho>; b) que la explicación tenga sentido o sea comprensible para alguien <adquirir sentido para alguien>, finalmente; c) tener sentido bajo las dos ideas anteriores.

Siguiendo las ideas de Bernard Williams, cuando tratamos de dar sentido a un episodio particular a menudo contamos el relato de una secuencia de acontecimientos que condujeron a él. En este caso, si realmente queremos darle sentido, debemos considerar que los acontecimientos deben tener sentido para nosotros y, además, debe dar sentido a lo que resulta de ella. En un caso criminalístico –o en un hecho del pasado- podemos comprender las motivaciones que llevaron a un agente a comportarse de determinada manera, pero también podemos explicar como fue que se comportaron. Puede ser que una motivación haya sido la causa para que un agente se comportara de una forma determinada, y en este sentido, sea indistinguible la demarcar la relación. Sin embargo, lo que quiero mostrar es que muchas de las explicaciones que se hacen en torno a la pregunta ¿qué fue lo que pasó? involucran dos formas de narración. Por una parte, involucra la forma de un proceso natural de regularidades que son explicadas de cómo ocurrieron los hechos: ofrece una secuencia general del proceso articulando sus relaciones causales con la evidencia. Otra forma se presenta como una secuencia de acontecimientos articulados en función de las intenciones de un agente: en algunos casos, aunque este tipo de secuencia implica varias acciones, puede describirse como una sola acción (Williams, 225).

Si se concede un modelo de construcción de sentido, como lo he propuesto, una narración en torno a la pregunta ¿qué fue lo que pasó? puede descomponer sus partes en dos partes constitutivas. A diferencia de la noción de ley natural como cosa, la construcción de sentido puede ser apoyada por una noción en la cual una ley es un conjunto de relaciones entre dos cosas o más. En el caso de la primera forma podemos explicar un suceso en torno las relaciones causales que llevaron al hecho. Piensa en los agentes que actúan con frecuencia de una cierta forma por razones culturales o fuerzas sociales, por ejemplo, piensa en una manifestación política; si podemos describir las relaciones causales que llevaron a estos agentes a manifestarse, entones podemos explicar el hecho. Por otro lado, las intenciones de los agentes podrían ser muy relevantes para definir las acciones con las que están comprometidos: ninguna creencia o deseo se encuentra aislado de otras creencias y deseos. Un modelo de construcción de sentido tendrá que dar cuenta de las maneras que tiene los agentes de ver las cosas y explicar como es que actúan en torno a ellas.

V. Modelo de Explicación por Unificación

El modelo de explicación por unificación propuesto por Friedman (1974) y Kitcher (1976, 1981), aunque difieren en sus detalles, postula que una explicación científica debería incrementar nuestro entendimiento sobre el mundo al reducir un número considerable de fenómenos a una explicación formulada a través de un número reducido de leyes en el sentido siguiente:

lo que es explicado es una regularidad o patrón de comportamiento –una ley, si quieres llamarle así… Esta relación es comúnmente descrita como reducción: el fenómeno explicado tiende a ser reducido al fenómeno explicativo. Así, el problema central para la teoría de la explicación científica es de esta manera: ¿cuál es la relación entre los fenómenos en virtud de que un fenómeno puede constituir una explicación de otra? Y, ¿qué hay de esta relación que le proporciona entendimiento del fenómeno explicado? (Friedman: 1974, 9-10)

En esta perspectiva, las leyes de la mecánica newtoniana son explicativas porque nos permiten derivar el hecho de que los planetas obedecen a las leyes de Kepler y que los objetos cayendo cerca de la Tierra obedecen a las leyes de Galileo; estas nos permiten derivar el comportamiento de los gases; nos permiten derivar el movimiento de los océanos y de las mareas. Las leyes de la mecánica newtoniana unifican a una gran cantidad de fenómenos separados y anteriormente tratados como independientes. Otra forma de la unificación explicativa podría ser que la ciencia proporciona un vasto almacén de patrones de argumento explicativos (Bishop:2007, Friedman:1974 y Kitcher:1981). La idea aquí es que un grupo relativamente pequeño de estos patrones son sacados a la luz para los propósitos de una amplia variedad de fenómenos. Por lo que una teoría, por ejemplo, unifica nuestras creencias sobre un rango de fenómenos cuando proporciona el número más pequeño de patrones de argumento generales que pueden ser usados en la derivación del número más grande de creencias que aceptamos. Como un ejemplo, considera la teoría de la evolución de Darwin. El patrón de argumentación, como Darwin lo presenta, podía ser iniciado por una derivación rigurosa y completa se algún rasgo en una especie en particular. La derivación haría un uso crucial del principio de selección natural así como de descripciones de formas ancestrales y de la naturaleza de su entorno (principios de variación y herencia, desconocidos para él en esa época, también podrían ser incluidos). Básicamente, el patrón del argumento mostraría cómo es que un rasgo en particular podría ser ventajoso en una especie en particular, y así explicar el surgimiento del rasgo.

Los modelos de unificación, menciona Bishop, no aparecen sin sus bosquejos:

Por ejemplo, si nuestro almacén explicativo está lleno de mecanismos causales, ¿qué razón tenemos para creer que este almacén será particularmente pequeño con respecto al índice de fenómenos a ser explicados? Sin nuestro almacén explicativo está lleno de leyes, entonces hay muchas preguntas sobre la relación de estas leyes para las creencias científicas que estamos explicando. ¿Se encuentran las leyes ‘por fuera’ del grupo de argumentos utilizados para generar las creencias aceptadas? Si es así, ¿qué papel desempeñan las leyes en estos argumentos? ¿Son las leyes por sí mismas parte del grupo de argumentos las que generan nuestras creencias? Si es así, entonces es posible que puedan haber muchos grupos de argumentos que sean iguales en poder unificador y severidad, en donde el evento que dejamos incapacitado para escoger el almacén explicativo correcto (si es que hay un ‘correcto’) (Bishop: 2007, 322-323)

Estas objeciones al modelo de explicación por unificación señaladas por Bishop es que la idea de explicar el mayor número de los comportamientos individuales y de los fenómenos sociales en términos de si el grupo más pequeño de leyes o el grupo más pequeño de causas eficientes se enfrentarán a todos los problemas que he expuesto en el apartado IIa. Bishop menciona que podríamos tratar de unificar un gran grupo de fenómenos sociales en términos de causas previas y finales, pero esta idea parece ser de aplicabilidad limitada ya que cada ser auto-interpretativo tiene su propio grupo de causas finales –sus propios objetivos, propósitos, sueños, visiones de su propio futuro y de papeles, entre otros. Podría pensarse –continua-  que recurrir a modelos funcionales de explicación podría ser de ayuda, después de todo, las explicaciones funcionales tienen un tipo de característica unificadora. Al explicar los comportamientos individuales y sociales en términos de las funciones que cumplen, parecería como si pudiéramos explicar un número aún mayor de los fenómenos sociales en términos de un grupo más pequeño de funciones o beneficios, pero las explicaciones funcionales tienen serias dificultades. Incluso, no queda claro si debería haber un número particularmente pequeño de funciones o beneficios en términos que sirven para explicar a un grupo más grande de fenómenos sociales.

Concedo que las creencias no pueden ser reducidas por a un numero pequeño de leyes como lo proponen Friedman y Kitcher. Sin embargo, pensemos en otra formulación como la mencionada en el apartado IV. Si queremos dar cuenta del sentido o entendimiento de algún evento social, para que este sea epistémicamente más robusto, podemos apelar a las dos formas de narración. En este sentido, la forma explicativa tendría que hacer uso de las relaciones causales más probables en torno a la evidencia, incluso al testimonio. La otra forma estaría dada por uso de las regularidades intencionales más relevantes que podemos distinguir en torno a sus acciones. Así, dentro de nuestro almacén de explicativo, podemos pensar, como lo propone Kitcher, a las ciencias no como suministradoras de muchos argumentos individuales no relacionados que pueden ser usados en actos individuales de explicación, sino como una reserva que ofrecen argumentos explicativos disponibles a los que podemos recurrir cuando se necesite. De acuerdo con esto, el grupo de argumentos que la ciencia social suministra para la adaptación en actos de la explicación y comprensión cambiará de acuerdo creencias al grupo de oraciones aceptadas. El problema de la explicación y de la comprensión es el de especificar qué grupo de argumentos debemos aceptar para propósitos dados, debido a que sostenemos que algunas oraciones son probablemente verdaderas.

Bibliografía citada

Bishop, Robert

2007 The Philosophy of the Social Sciences. Ed. Continuum International Publishing Group, England.

Chalmers, Alan

1984 ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?: una valoración de la naturaleza y el estatuto de la ciencia y sus métodos. Editores Siglo XXI, España.

 

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Lévi-Strauss, Claude

1977 Antropología estructural EUDEBA, Buenos Aires

 

McCarthy, Thomas

1972 The Operation Called Verstehen: Towards a Redefinition of the Problem. PSA: Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association, Vol. 1972, pp. 167-193, Published by: The University of Chicago Press on behalf of the Philosophy of Science Association.

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Páginas Web

(Cf. http://plato.stanford.edu/entries/ dilthey/).

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1995 “Interpretation and the Sciences of Man” en Redings in the Philosophy of Social Science, Michael Martin y Lee McIntyre (ED), England.

LA NOCIÓN DE VERDAD EN LOS MODELOS DE EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

LA NOCIÓN DE VERDAD EN LOS MODELOS DE EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

Curso: Teorías de la verdad

Autor: Carlo Del Razo Canuto

Maestría en Historia y Filosofía de la Ciencia

A la memoria de Kristian Bernal Moreno

1. Introducción

En este trabajo me propongo explicitar la relación que hay entre los modelos de explicación científica y la noción de verdad. En particular, analizaré tres de los modelos más importantes dentro de la filosofía de la ciencia: veremos que en cada uno de estos se asume más de una teoría de la verdad. En la primera parte caracterizaré tres de las teorías sobre la verdad más discutidas durante el siglo pasado, esto es, la teoría de la verdad como coherencia, la teoría de la verdad por correspondencia, y finalmente la teoría pragmática de la verdad. En la segunda parte describiré lo más representativo de los modelos de explicación Nomológico-Deductivo, por unificación y la inferencia a la mejor explicación, y evaluaré a que tipo de verdad hacen referencia para sostenerse como modelos.

Antes de continuar quiero enfatizar el motivo que me lleva a hacer este análisis. Para la filosofía de la ciencia es importante que todo conocimiento tenga una justificación que nos haga pensar que nuestras creencias son verdaderas. La epistemología ha enfatizado en que uno de los ideales que debemos buscar es que nuestras creencias sean verdaderas y no falsas. ¿Pero qué es esto que llaman creencias verdaderas? Los racionalistas como Descartes describían este ideal haciendo uso de argumentos matemáticos cuya prueba podría demostrar la verdad de todas las creencias que necesitamos saber. Por otra parte, los empiristas como Hume sostuvieron el ideal en el cual la evidencia de nuestras sensaciones podría darnos un sustento adecuado para decir que nuestras creencias sobre el mundo son verdaderas. Ambas posturas son razonables en el sentido de que nuestras maneras y formas en que adquirimos nuestras creencias son de cierta forma susceptibles de ser organizadas por los sentidos y por nuestra razón. La explicación científica trae consigo muchas de las preocupaciones de ambos ideales, que en ocasiones no son explicitas, pero se asume que lo que se quiere explicar tienen una relación con la verdad.

2. Teoría de la verdad coherentista.

Adam Morton (2003, pp. 14) menciona que un ideal epistémico asociado a la noción de verdad es el de la coherencia. La coherencia sostiene que hay proposiciones que no sólo tienen sentido individualmente, sino que se mantienen unidas en un patrón coherente. No todas creencias pueden ser verdaderas ya existen muchos sistemas de creencias, por ejemplo, la gente con fe religiosa algunas veces trata de encontrar razones para creer en Dios, y otra gente trata de encontrar razones sobre por qué es irracional el creer en Dios. Sin embargo, la teoría del conocimiento trata de dar razones que puedan involucrar a ambos sistemas tratando de descubrir mejores maneras de adquirir creencias y en criticar las creencias que la gente ya tiene. El ideal epistémico que sostiene este argumento es que los patrones coherentes de nuestras creencias son mejores que los incoherentes por la razón de que estos últimos contienen creencias falsas. Sin embargo, una teoría que haga uso de la coherencia como verdad no atiende a decirnos en que condiciones las proposiciones son verdaderas, lo que nos dice es que una justificación que la hace consistente es el hecho de que la proposición tiene carácter deductivo, por lo tanto, la prueba será categóricamente verdadera. Por ejemplo:

S es M,                           Enoch y Elías eran hombres
M es P;_____             todos los hombres mueren___________
luego S es P                luego Enoch y Elías deben haber muerto

Hay muchas objeciones. En primer lugar, si consideramos a la teoría de ésta forma, dice Dancy, podemos decir que es inconsistente por el hecho de que independientemente de cuánto ajustemos el análisis de la coherencia, tenemos que admitir que siempre hay más de un conjunto de proposiciones coherentes: nada en la noción de coherencia, tal y como está definida, nos da derecho alguno a decir que hay un único conjunto de máxima coherencia… de modo que la verdad no se pude definir sólo en estos términos (Dancy, 1985. pp.135). De hecho, en un patrón coherente no podemos falsear uno de los enunciados. Este problema está relacionado directamente con la tesis Duhem–Quine sobre el holismo y la indeterminación. Digamos que la tesis holista se aplica a una hipótesis particular que no puede ser refutada mediante la observación y el experimento cuando es considerada en aislamiento, sólo cuando forma parte de un grupo teórico de proposiciones. Por ejemplo, cuando una teoría física es probada por un experimento, no es esa teoría sola, sino una larga colección de teorías, hipótesis auxiliares, y suposiciones que son puestas para la prueba. Supongamos que la teoría que está siendo probada es T, que las hipótesis auxiliares y las suposiciones son A1, A2,…, An, y la predicción de prueba sea O1. Duhem está afirmando que T sola no producirá la predicción O1; para deducir O1 no sólo se requiere de T, sino también de A1, A2,…, An. Esquemáticamente, la tesis holista de Duhem es:

          D1      ~ (T  à  O1),  y

         D2      (T & A1, & A2 &… & An)   à  O1.

De (D1) y (D2) lo que queda es un paso corto a la afirmación central de Duhem sobre la ambigüedad de la falsación. Supón que realizamos un experimento y encontramos que O1 es falsa. En otras palabras, descubrimos ese ~ O1, debido a que T sola no vincula a O1, no podemos concluir que T es falsa. Todo lo que sigue, lógicamente, es que al menos una de T, A1, A2,…, An, es falsa, y la lógica por sí sola no nos dirá en quién descargar la culpa. Esquemáticamente, la tesis mínima de Duhem sobre la ambigüedad de la falsificación es:

         D3      ~ (~ O1  à  ~ T), y 

         D4      ~ O1  à  ~ (T & A1 & A2 &… & An). 

La tesis de Quine desea criticar la analiticidad y el reduccionismo. La analiticidad que comúnmente lleva el título más largo sobre la distinción analítica-sintética, es la doctrina que sostiene que algunas afirmaciones (las analíticas) son verdaderas (o falsas) sólo en virtud de los significados de sus términos constituyentes y completamente independientes de los temas empíricos del hecho. Las proposiciones que no son analíticas son consideradas como sintéticas. A diferencia de las analíticas, las afirmaciones sintéticas son verdaderas, a menos que se especifique otra cosa. El reduccionismo es la doctrina, popular entre los positivistas lógicos como Rudolf Carnap, que afirma que cada proposición significativa y sintética es lógicamente equivalente a una oración que sólo contiene términos experimentales (u observacionales) en conjunto con los conectivos lógicos (como y, o, y sientonces…). Quine afirma que, en lo profundo, los dos dogmas son idénticos. Primero, nota que el subscribirse a la teoría de la verificación del significado vincula creer que cada afirmación sintética (empírica) es equivalente en significado a un grupo de afirmaciones de la observación. Incluso los empiristas que se han dado por vencidos con la teoría de la verificación del significado con frecuencia adopta una postura de la confirmación de acuerdo con la cual cada afirmación sintética es asociada de manera única con un grupo de afirmaciones de la observación que pueden confirmarla o des confirmarla. En cualquier caso, Quine considera como un reduccionismo de closet depositar una clase limitada de afirmaciones verdaderas –las analíticas– que no tienen un significado empírico, que son confirmadas, en un patrón coherente sin importar cómo sea el mundo. Debido a que estas afirmaciones carecen de un componente factual, es tentador concluir que su verdad depende completamente de su componente lingüístico, sobre los significados de sus palabras constitutivas. En resumen, Quine piensa que el reduccionismo lleva a la distinción analítica-sintética porque esto tienta a uno en postular la existencia de una clase especial de oraciones, las analíticas, cuyo componente factual es la nada.

3. La teoría de la verdad como correspondencia

La idea básica de la teoría de correspondencia es que creemos o decimos que algo es verdadero si esto corresponde al modo en que las cosas son en realidad. G. E. Moore y Bertrand Russell sostuvieron una versión de la teoría de la verdad por identidad. Según esta teoría una proposición verdadera es verdadera si es idéntica a un hecho. Toda teoría comienza con proposiciones entendidas como los objetos de creencia y otras actitudes lógicas. Las proposiciones son lo que es creído y da el contenido de creencia y son también las portadoras primarias de verdad. Cuando una proposición es verdadera, esto es que es idéntico a un hecho, la creencia en esa proposición es correcta. Moore y Russell apoyaron idea de la verdad como una propiedad de las proposiciones. Sin embargo, una objeción es que la propiedad de la verdad es una propiedad simple que no se puede analizar por que es asimétrica, es decir, los hechos son entendidos simplemente como aquellas proposiciones que son verdaderas. Pero sabemos que hay proposiciones verdaderas y falsas, y los hechos solamente son proposiciones verdaderas. Por lo tanto, no hay así ninguna “diferencia entre la verdad y la realidad a la cual se supone corresponder” (Moore, 1902, p. 21). Moore y Russell rechazaron la teoría de identidad de la verdad a favor de una teoría por correspondencia y rechazaron la existencia de proposiciones. ¿Por qué?  El motivo fue dudaron que pudiera haber cualquier cosa como proposiciones falsas, y por lo tanto, concluyeron que no hay tales cosas como proposiciones en absoluto. El problema es el siguiente, la identificación de hechos con proposiciones verdaderas son incapaces de distinguirse de una proposición falsa ya que ésta podría ser similar a un hecho. Si las proposiciones existieran de acuerdo a lo anterior, entonces tendríamos cosas parecidas al mundo indistinguibles de proposiciones falsas. Por lo tanto, no hay posibilidad de la existencia de proposiciones falsas.

Por lo tanto, la teoría de la verdad como correspondencia que siguieron tiene el lema siguiente:

    Una creencia es verdadera si y sólo si esto corresponde a un hecho.

Para entender tal teoría tenemos que explicar la relación crucial entre la noción de  correspondencia así como la noción de un hecho al cual una creencia verdadera corresponde. La teoría de la verdad como correspondencia tiene como tesis ontológica que una creencia es verdadera si existe un hecho al cual corresponde, si no lo hay, la creencia es falsa. Un hecho es una entidad compuesta de detalles, propiedades y de relaciones: “hechos es un lugar común” (1956, p. 182) Considera la creencia de que los gases se dilatan con el calor o que la historia moderna se define por la lucha de clases. La verdad de estas creencias -de acuerdo a la teoría correspondentista- es que son hechos del mundo, son cosas que existen.

4. Teoría pragmática de la verdad

A diferencia de las dos teorías anteriores, Charles S. Peirce sostiene el lema de que la verdad es satisfactoria para nuestras creencias. La posición pragmática afirma que la verdad tiene un valor que garantiza que nuestros estados de duda pueden ser equilibrados por medio de la experiencia subsecuente. La propuesta de Peirce, a los ojos de S. Haack (1976), sostiene que la afirmación implica la idea de que la verdad es una especie de correspondencia en la medida de que el método científico hace preguntas del mundo independiente. Peirce, por ejemplo, no rechaza una teoría de correspondencia rotundamente; más bien se queja que esta proporciona simplemente una definición nominal o transcendental de verdad que es sesgada respecto a los asuntos prácticos de experiencia, creencia, y la duda (C.P. 5.416).

Existe una diferencia entre lo que es una duda y lo que es una creencia estable o verdadera. Peirce distingue tres diferencias esenciales. La primera es que hay una desemejanza entre la sensación de creer y la de dudar; la segunda es la diferencia práctica que guía nuestros deseos y acciones, en donde la creencia es un sentimiento más o menos seguro de que hemos fijado un hábito que determinará nuestras acciones, y que la duda nunca tiene este efecto; y finalmente, la duda es un estado de inquietud e insatisfacción del que queremos liberarnos para pasar a un estado de creencia estable. Ambos estados son indispensables en la investigación científica ya que la creencia fija nuestra manera de actuar en torno a la resolución de un problema, y la duda genuina nos estimula a eliminar cualquier incertidumbre que plantee un problema. De esta forma se establece una lucha entre la duda y la creencia, por lo cual el objetivo es establecer un estado de creencia probablemente verdadero. Hay que resaltar que para Peirce, la duda se refiere a una vacilación anticipada de lo que se hará en adelante, se trata de un estado imaginado de las cosas. Tal sería el caso de la ciencia, las teorías se construyen por medio de los descubrimientos y se basan en la mayor variedad posible de consideraciones, así como consideraciones abiertas a modificaciones que no pueden preverse, a no ser que imaginemos como actuaremos bajo éstas las circunstancias de duda.

El pragmatismo se ubica entre las dos teorías anteriores ya que hace uso de un método que nos sirve para dilucidar el significado de palabras concretas y conceptos abstractos (C.P. 5.464), principalmente aquellos conceptos o argumentos cuya estructura conciernen a hechos objetivos: este método tiene como objetivo clarificar y hacer aprehensible el sentido y significado de aquellas consecuencias cuyos hechos son verdaderos. Por lo tanto, la concepción total del objeto implica la adopción de una teoría sobre el significado que involucre consecuencias prácticas reflejadas en la forma de la conducta recomendada, o bien, en la forma de experiencias que cabe esperar, si estas son verdaderas.

5. Modelo Nomológico-Deductivo

Carl G. Hempel y Paul Oppenheim (1948) sostuvieron que un modelo de explicación debería dar cuenta de los fenómenos en el mundo de nuestra experiencia con la finalidad de contestar la pregunta ¿por qué? Esta preocupación estuvo vinculada al hecho de que las explicaciones científicas buscan dar respuestas satisfactorias en torno a los fenómenos de la experiencia. Las explicaciones tienen la estructura lógica de un argumento deductivo. La conclusión de esta debería estar establecida por el fenómeno que ocurre en la realidad, y las premisas nos asegurarían que lo que se dice en ellas es verdadero, de tal modo que la conclusión sea verdadera. Esto quiere decir que las condiciones de la estructura del modelo N-D tiene tres propiedades: a) que las premisas deben llevar a la conclusión, es decir, se trata de un argumento deductivo; b) todas las premisas deben ser verdaderas y; c) las premisas deben tener por lo menos un enunciado tipo ley.

Todos los metales conducen electricidad

Esto es un metal

_____________________________________

Por lo tanto, este metal conduce la electricidad

Este modelo de explicación es el que nos aseguraría que los fenómenos explicados son verdaderos por la sencilla razón de que uno de los explanans contiene una ley natural que puede ser conocida. El problema es que no podemos asegurar que el explanans que contiene una ley general cubre todos los casos.

La relación del Modelo N-D con las teorías de la verdad vincula dos nociones diferentes. Primero, en la estructura lógica del modelo N-D vincula la idea de coherencia relacionada a la verdad. Por ejemplo, piensa en que, si postulamos que todos los metales se dilatan con el simple hecho de ser calentados y en mis manos tengo un metal al cual estoy apunto de meter a un horno, sería incoherente concluir que este metal no se va a dilatar. Parece ser algo obvio pero no lo es. Una explicación es la respuesta a una pregunta Q de la forma: ¿Por qué Pk? Donde Pk enuncia el hecho a ser explicado –i.e., el explanandum. Cualquier pregunta así, puede ser identificada como una ordenanza triple {Pk, X, R}, en donde Pk es llamada “el tema” de la pregunta, X = {P1,…, Pk,…} es su clase contrastante, y R es su relación de relevancia. Una pregunta así es expuesta en un contexto que incluye un cuerpo de conocimiento de antecedentes K. Q también tiene una presuposición, es decir

(a)  Pk es verdadera;

(b)  Cada Pj en X es falsa, si j ¹ k;

(c)  Hay al menos una proposición verdadera A, que mantiene relación R con {Pk, X}

Para Kitcher y Salmon (1987) (a) y (b) juntas constituyen la presuposición central de Q. La pregunta Q sobre el porqué, aparece en el contexto dado si K vincula la presuposición central de Q, y no vincula la falsedad de (c). Es decir, es apropiado en conjunto el erigir Q incluso si no sabemos si hay o no una respuesta directa

El modelo N-D también vincula la noción de verdad por correspondencia. En su Studies in the Logic of Explanation, Hempel y Oppenheim mencionan que:

Un termómetro del mercurio se sumerge rápidamente en el agua caliente; allí ocurre que una gota de mercurio dentro del tubo de la columna se sigue por un levantamiento veloz. ¿Cómo debería este fenómeno ser explicado? El aumento en la temperatura afecta sólo al tubo del vidrio del termómetro al principio; se extiende y así mantiene un espacio más grande. En cuanto a la conducción de calor, el incremento en la temperatura del mercurio se extiende, y como su coeficiente de expansión es considerablemente más grande que la del vidrio, un levantamiento en el nivel del mercurio es el resultado.

Este ejemplo es claramente una noción de correspondencia, de hecho, todos los ejemplos que mencionan son enunciados que corresponden al hecho.

Finalmente, hay una noción de verdad pragmática en el modelo no oficial N-D. Hempel señala que lo que se propone una explicación científica, en especial la explicación teórica, no es un tipo intuitivo y altamente subjetivo de entendimiento, sino un tipo de objetivo de explicación que es logrado mediante una unificación sistemática que exhibe los fenómenos como manifestaciones de estructuras y procesos comunes y latentes que conforman los principios básicos, específicos y probables del modelo N-D. Peter Achinstein supone que el modelo N-D es un par ordenado que consiste en una proposición y en un tipo-acto. La relevancia de los argumentos para la explicación reside en el hecho de que lo que hace a un par ordenado (p, explicando q) una explicación, es que una oración expresando p conlleva a la relación apropiada de un argumento particular. Achinstein muestra cómo es que la idea central del modelo de la ley de cobertura puede ser vista de esta manera pragmática. También Bas van Frassen parece concluir que la idea del poder explicativo como una virtud especial de las teorías, como pretendía el modelo N-D, es un mito. Aceptamos las teorías científicas en la base de su adecuación empírica y simplicidad, y al hacer eso, nos enfocamos en utilizar los argumentos suministrados por estas para dar explicaciones. Esta actividad de aplicar argumentos científicos en la explicación concuerda con las condiciones “pragmáticas”. Incluso las posturas sobre estos factores extra-científicos son revisados a la luz de nuestra aceptación de nuevas teorías: “…la ciencia encausa nuestra imaginación para buscar esos juicios primordiales de lo que satisface y elimina el asombro” (van Frassen 1977, p.150, Citado en Friedman 1974), Por eso no hay condiciones independientes del contexto, más allá de aquellas con simplicidad y adecuación empírica con la cual distinguimos los argumentos en la explicación.

6. Modelo de explicación por unificación

Esta línea de pensamiento se remonta cuando menos a William Whewell (1794–1866; ver Whewell 1858). Los exponentes de este modelo para la explicación son Michael Friedman (1974) y a Philip Kitcher (1981). Aunque ambos difieren, la idea general de un modelo de unificación para la explicación es el siguiente: Una explicación científica debería buscar incrementar nuestro entendimiento sobre el mundo al reducir el número total de fenómenos independientes. Una manera en la que esto podría  lograrse es mediante un gran número de explicaciones de fenómenos independientes a través de un pequeño número de leyes. En esta perspectiva, las leyes de la mecánica newtoniana son explicativas porque nos permiten derivar el hecho de que los planetas obedecen a las leyes de Kepler y que los objetos cayendo cerca de la Tierra obedecen a las leyes de Galileo; las leyes de Newton nos permiten derivar el comportamiento de los gases; nos permiten derivar el movimiento de los océanos y de las mareas. Las leyes de la mecánica newtoniana unifican a una gran cantidad de fenómenos separados y anteriormente tratados como independientes (Bishop, 2007)

Otra forma de la unificación podría ser que la ciencia proporciona un vasto almacén de patrones de argumentos explicativos. La idea aquí es que un grupo relativamente pequeño de estos patrones son sacados a la luz para los propósitos de una amplia variedad de fenómenos, por lo que una teoría unifica nuestras creencias sobre un rango de fenómenos cuando proporciona el número más pequeño de patrones de argumentos generales que pueden ser usados en la derivación del número más grande de creencias que aceptamos. Como un ejemplo, considera la teoría de la evolución. Darwin ofreció un patrón de argumentos generales que podían unificar potencialmente una variedad de fenómenos biológicos. El patrón es iniciado por una derivación rigurosa y completa de algún rasgo en una especie en particular. La derivación haría un uso crucial del principio de selección natural así como de descripciones de formas ancestrales y de la naturaleza de su entorno. Básicamente, el patrón del argumento mostraría cómo es que un rasgo en particular podría ser ventajoso en una especie en particular, y así explicar el surgimiento del rasgo.

Podemos observar que hay un reconocimiento de que las leyes son cosas mediante las cuales se rigen los hechos. Estos hechos corresponden a las proposiciones de las teorías independientes, las cuales, bajo el modelo de unificación deberían ser unidas por leyes generales que las gobiernan a todas. Aquí hay una idea relacionada con la teoría de la verdad coherentista, y a su vez una noción correspondentista. Por un lado, Friedman y Kitcher sostienen que las leyes son verdaderas en el ejemplo de Newton al sostener que son enunciados que corresponden al mundo, y por consiguiente, son verdaderos; por otra parte, los criterios de unificación están dados por la consistencia de los enunciados que se subsumen a la siguiente explicación:

Primero que nada, propondré que podemos representar lo que he estado llamando phenomena –i.e., uniformidades o patrones de comportamiento generales- por medio de leyes tipo enunciados; y que en lugar de hablar del número total de fenómenos independientes, podemos hablar del número total de leyes tipo enunciados (lógicamente) independientes. En segundo lugar, debido a que lo que es reducido es el número total del phenomena que tenemos que aceptar, supongo que en algún momento hay un grupo de K de enunciados tipo ley aceptados, un grupo de leyes aceptadas por la comunidad científica. Inclusive, supondré que el grupo K está deductivamente cerrado en el sentido siguiente: si S es un enunciado tipo ley, y K |- S, entonces S es un miembro de K; i.e., K contiene todas las consecuencias tipo ley de los miembros de K. Ahora nuestro problema es decir cuándo una determinada oración tipo ley permite una reducción del número de oraciones independientes de K (Friedman, 74, pp. 15)

¿De qué manera podemos definir explicación en términos de la verdad? Si S es un candidato para explicar una S en K, queremos saber si S permite una reducción en el número de enunciados independientes. Friedman piensa que el grupo relevante que queremos que S reduzca, es el grupo y consecuencias de S independientemente aceptables. Por ejemplo, las leyes de Newton son buenos candidatos para explicar la ley Boyle, digamos, porque las leyes de Newton reducen el grupo de sus consecuencias independientemente aceptables –el grupo que contiene a la ley de Boyle, la ley de Graham, etc. Por otro lado, la conjunción de la ley de Boyle y la ley de Graham no es un buen candidato porque no reduce el grupo de sus consecuencias independientemente aceptables (Friedman, 1974, 16). Por lo tanto, la única forma de reducción de la explicación se da únicamente en aquellas teorías susceptibles a unificarse por medio de la coherencia que tienen sus enunciados entre sí, los cuales deben ser verdaderos por correspondencia y verdaderos vía deductiva.

La línea dos es más parecida a la visión pragmática de la explicación. El grupo de argumentos que la ciencia suministra para la adaptación en actos de la explicación, según Kitcher (1981, pp. 521), modificará nuestras creencias. Por consiguiente, el analysandum apropiado es la noción de que el almacén de argumentos es relativo al grupo de oraciones aceptadas. Supongamos que, al momento en la historia de la averiguación que nos interesa, el grupo de oraciones aceptadas es K. Kitcher asume que, por la seguridad de la simplicidad, K es consistente. Si nuestras creencias fueran inconsistentes, entonces es más apropiado considerar K como alguna versión compacta de nuestras creencias probablemente verdaderas a la luz de nuestros conocimientos actuales.

7. Modelo de la inferencia a la mejor explicación

El modelo de la inferencia a la mejor explicación (IBE) sostiene que las inferencias abductivas es el medio para explicar algún tipo de evento o evidencia a partir de una hipótesis, dentro de un grupo mayor de hipótesis, e infiere que esta es verdadera. El esquema es el siguiente:

{H1, H2, H3,…, HN}

_E___________________

 H3      Explica mejor a E

Todo este conjunto de hipótesis de la primera línea explican un evento E, es decir, son hipótesis alternativas que explican a E, y dentro de estas hipótesis elegimos a aquella que explica mejor el evento E, (H3)

 Para Harman, la expresión “basado en la inferencia” se refiere a que nuestras creencias ordinarias están basadas en razonamientos conscientes e inclusive inconscientes, y estos son usualmente correctos. Cada vez que hacemos una inferencia desde una determinada evidencia, hacemos una explicación de esa evidencia que es verdadera, si es así, (H3) debería ser verdadera. Para Harman una buena explicación es una IBE siempre y cuando la extensión de lo que la generalización ofrezca sea la mejor explicación de la evidencia, a diferencia de las demás hipótesis rivales. Un segundo principio es la condición de que los lemas de las hipótesis sean verdaderos: este postula que no podemos llegar a saber algo al inferirlo de algo falso. Los lemas son proposiciones que no necesitan ser incluidas en la premisa principal; se trata de una conclusión provisional que sirve para que los posteriores argumentos alcancen un grado más alto de generalidad. Nuestras creencias pueden estar basadas en diversas inferencias, sin embargo, solamente necesitamos una de ellas para satisfacer la condición de que los lemas son verdaderos.

Al igual que Peirce, Lipton reconoce la existencia de un banco de creencias previas de las cuales podemos inferir algún tipo de explicación de un fenómeno. Una postura simple sería aquella que explica el fenómeno en torno a inferencias anteriores, sin embargo, el asunto dejaría de ser tan simple si en nuestro banco de creencias no encontramos la explicación que buscamos. Si este es el caso, como cuando los científicos tratan de resolver los ejemplares en periodos de ciencia normal, podemos buscar una inferencia justificada que explique el fenómeno mediante un proceso que requiera también de una mayor observación aunque esta tenga que ser probablemente verdadera. La relación que se da entre la inferencia y la explicación dentro de un contexto en el cual no hay una inferencia anterior de la cual podamos sujetar nuestras explicaciones, implica que, al enfocar nuestras investigaciones, el requerimiento más básico de una explicación es que la información explicativa sea correcta aunque no categóricamente verdadera.

La relación entre la IBE y la noción de verdad esta dada únicamente por dos de las teorías de la verdad. Parece que la más obvia es la teoría pragmática. El primer punto que hay que destacar es que tanto para Peirce, como para Lipton, la verdad existe, simplemente no podemos acceder de una manera contundente a ella, más bien se trata de un proceso de prueba y error en el cual la IBE nos puede conducir a ella de manera lenta. Es pragmática porque sostiene que nuestro banco de creencias da cuenta de eventos que comúnmente trabajamos y que son intuitivos, además de que son probablemente verdaderos. El caso de Harman es más complicado ya que aparentemente está a favor de la verdad como coherencia, sin embargo, esto no deja de ser un ideal epistémico. El segundo vínculo con la noción de verdad es con el de correspondencia ya que los tres autores, implícitamente, apelan a que nuestras creencias deberían corresponder con los hechos, de tal manera que se puedan conocer de forma definitiva como verdaderas.

Bibliografía

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[1] Recordemos que para Descartes una idea clara es aquella que es captada de manera que se le reconoce del resto de las ideas por la cualidad de no poder ser confundida bajo ninguna circunstancia: una idea clara es en si misma distinta a las demás. Oponiéndose a las secuelas cartesianas de su época, Peirce menciona que una idea clara difícilmente merece el calificativo de claridad de aprehensión ya que se trata de un sentimiento subjetivo que es confundido con la idea de que la claridad es una cualidad objetiva de las ideas. De la misma manera, la idea a priori de la distintividad es concebida por el cartesianismo como una cualidad de las ideas claras: “al ver que hombres que parecían ser completamente claros y positivos mantenían, con todo, opiniones contrapuestas en relación a principios fundamentales, cuando se vio [Descartes] obligado a afirmar que la claridad de ideas no bastaba, sino que éstas necesitaban ser también distintas, es decir, no tener nada que no estuviese claro sobre las mismas. Lo que probablemente quería decir con ello (ya que no se explicó con precisión) es que las ideas tenían que superar la prueba del examen dialéctico; que, ellas, no sólo tienen que parecer claras de partida, sino que la discusión no ha de poder alumbrar puntos de oscuridad en relación a las mismas.”(CP 5.388)

[2] Estrictamente hablando, esta es una de las dos posturas que emergen de la discusión de Achinstein, y que él considera como igualmente satisfactoria. Como Achinstein insiste en señalar, cualquiera de estas dos tesis ontológicas pueden ser desarrolladas para capturar la idea central del modelo N-D


[i] PHENOMENA = fenómenos. Yo lo he estado utilizando de manera indistinta, pero cuando en la traducción aparezca ‘phenomena’ o ‘fenómenos’, significa que me estoy refiriendo al mismo concepto. Freeman

CARNAP Y LA CONSTITUCIÓN DEL MUNDO EN EL AUFBAU: LA BASE

CARNAP Y LA CONSTITUCIÓN DEL MUNDO EN EL AUFBAU: LA BASE

Juan Carlo Del Razo Canuto

Maestría en Filosofía de la Ciencia

1. Introducción

La corriente filosófica conocida como positivismo lógico o empirismo lógico tiene en Rudolf Carnap a uno de sus exponentes más claros y comprometidos con la sistematización del conocimiento. La primera obra extensa, y sin duda, de las más influyentes dentro del Círculo de Viena es Der logische Aufbau der Welt (Aufbau). Es cierto que Schlick y Reichenbach, estaban elaborando en ese momento sus programas de sistematización del conocimiento científico previamente a la publicación del Aufbau[1], si embargo, la empresa de Carnap era mucho más ambiciosa que la de estos dos miembros del Círculo. Para el año de 1924, había considerado que la lógica era el único camino viable para la filosofía, un camino que grosso modo estaba dirigido a emular a la ciencia. De acuerdo con estos presupuestos, el desarrollo de tal proyecto, la Konstitutionstheorie, estuvo íntimamente vinculada a la filosofía kantiana y a la idea russeliana: “The supreme maxim in the scientific philosophising is this: wherever possible, logical constructions are to be substituted for inferred entities” (Introducción del Aufbau, también citada por Coffa: 2005 Vol. II, Pág. 362).

El vínculo que tiene con Russell está caracterizado por la reducción lógica de los conceptos. Carnap reconoce que el intento de Russell de construir lógicamente los conceptos empíricos más fundamentales a partir de una base fenoménica, y un sistema de constitución[2], es un programa cercano a su propia empresa (Moulines, Op. cit. página 57). De acuerdo con Coffa, la aplicación de este sistema tiene la facultad de reducir un sistema de expresiones, cuyo propósito esencial es de tipo semántico o epistemológico, a un sistema lógico. En este sentido, las estrategias reduccionistas pueden usarse para tratar con los tres aspectos principales de la epistemología: el significado, la ontología y los fundamentos (Ibídem, Pág. 363). Carnap acepta este tipo de reduccionismo a medias, ya que para él, lo relacionado con la ontología es asignificativo.

Recordemos que en Überwindung der Methaphysik durch Logische Analyse der Sprache (consultada en su versión traducida al español “La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje”), un artículo publicado en 1932, menciona que las proposiciones ontológicas tienen una fuerte carga metafísica inadmisible. ¿Qué queremos decir con ello? Que de acuerdo con Carnap, el análisis lógico de las proposiciones metafísicas demuestra que éstas son carentes de sentido, de tal forma que el planteamiento de ellas es totalmente estéril. El argumento es fundamentado en el hecho de que el lenguaje consta de un vocabulario y de una sintaxis; en otras palabras, el lenguaje tiene reglas de significado involucradas en la formación de proposiciones. La construcción de éstas obedece a la necesidad de estar fundamentadas en las reglas correspondientes de la sintaxis, si no se da el caso, no será posible aceptarlas.

Por el contrario, Carnap estima que la reflexión en torno al significado es el de mayor importancia. Para poder definir el significado de una palabra, por ejemplo, es necesario fijarse en la manera en que se presenta la proposición:

X es una piedra

Por supuesto que dentro de X podemos designar cualquier otra cosa sustituible por X, además, la proposición P que contiene la palabra X. En este caso, para evitar la trasgresión de las reglas, Carnap sugiere preguntarnos:

1)     ¿De qué proposiciones es derivable P y, qué proposiciones pueden derivarse de P? (Formulación lógica).

2)     ¿Bajo que condiciones P debe ser verdadera y bajo qué condiciones falsa? (Formulación lógica).

3)     ¿Cómo puede ser verificada P? (Formulación epistemológica).

4)     ¿Cuál es el sentido de P? (Formulación filosófica).

De esta manera, lo que Carnap quiere decir es que, en muchas palabras es posible precisar su significado retrotrayéndolas a otras palabras, y es a través de este retrotraimiento como se adquiere el significado de una palabra. Establece entonces que una secuencia de palabras sólo posee sentido cuando se han fijado sus relaciones de derivación de proposiciones protocolares, cualesquiera que puedan ser las características de éstas: “Similarmente, una palabra sólo tiene significado cuando las proposiciones en las que puede aparecer son susceptibles de retrotraerse a proposiciones protocolares (Carnap: 1932, Pág. 69)”.

Lo anterior nos da una idea general del programa de Carnap: las palabras susceptibles a ser reducibles son aquellas provenientes de la ciencia, principalmente de teorías exitosas. Coffa (Op. cit, Pág. 365), siguiendo este tipo de reduccionismo russeliano, menciona que la razón por la que es deseable legitimarlas es que normalmente no sabemos que hacer sin ellas, en consecuencia, tenemos una razón para creer que son verdaderas sin tener una idea clara de que dice ni por que es verdadera. El propósito del Aufbau fue unificar, bajo principios lógicos inobjetables, las proposiciones planteadas dentro del lenguaje científico, el sistema de constitución de los conceptos con base en la psique propia.

2. El Aufbau: la base

Carnap tiene como objetivo la elaboración de la teoría de la construcción de un sistema de constitución de los objetos en niveles. Los niveles están constituidos por objetos (conceptos) de niveles anteriores. Para dicha empresa, se enfrenta a cuatro problemas, el que nos ocupa es el primer nivel, el de la base. Sin embargo, al mencionar que los cuatro niveles están íntimamente relacionados, nos condiciona a hablar de los demás en recurrentes ocasiones. Esto es por que la solución de uno conlleva a la dilucidación de los otros en el sentido de que la elección de los objetos que han de servir como base constituye de todo el sistema (Aufbau, sec. 10).

Una de las cosas que tenemos que considerar en la construcción del sistema de constitución es división de dos partes esenciales en la base, esto es: los elementos de la base, es decir, los objetos elegidos para la edificación del nivel inferior; por otra parte, las relaciones básicas, que son objetos no definidos del sistema. De acuerdo con esta división, Carnap menciona que las relaciones básicas son en suma las más significativas ya que los elementos básicos, por sí solos, no constituirían una clase de objetos por medio de los cuales se pueda pasar al nivel superior (Aufbau, sec. 10). Lo que Carnap quiere decir es que existe una relación paso por paso de todo conocimiento empírico a partir de ciertos principios a priori de ordenación, los cuales deberían de ser aplicados a una base epistémicamente primaria de unidades fenoménicas, es decir, “lo dado” (Moulines, Op cit, Pág. 61). Carnap aceptaba que en las percepciones siempre hay una cantidad de componentes que vienen de interpretaciones antecedentes, esta idea es cercana a la que tiene Peirce sobre la primeridad. Lo dado es la forma primaria de la base epistemológica.

Coffa nos dice que el problema de la base en el Aufbau es simplemente el de determinar las nociones particulares que constituyen el nivel primario de la construcción del sistema. Al ser motivado por una cuestión epistémica, la base debe ser un familiar cercano del caos de sensaciones. Si se da de esta manera, la elección de los objetos se relaciona con el recuerdo de similaridad que se establece entre dos experiencias justo cuando en una de ellas uno recuerda a la otra y detecta una similaridad de alguna clase entre ellas (La tradición semántica pág. 372).  Sea esto, por un lado, el seguimiento que Carnap hace de la teoría de Russell en el sentido de que los datos de la experiencia son el fundamento del conocimiento empírico. Los objetos necesariamente tienen que construirse a partir de los datos de la experiencia directa.

Se sigue que, desde una perspectiva muy cercana al kantismo, si somos afectados por una corriente de experiencias cargadas de recuerdos, en una primera instancia, discriminaríamos  una variedad de detalles del material empírico. Este continuum de la experiencia constituida por los juicios sintéticos tiene en Carnap un componente psicológico que le llevará a poner como base “lo dado”. Si el objeto A es epistémicamente anterior a otro E cuando E se reconoce a través de la mediación de A, lo dado será lo único que se reconozca en sí mismo como comienzo para la construcción del sistema[3]. Los objetos construidos se reducirán a entidades lógicas que no necesariamente tienen que concordar con las preconstrucciones de representaciones psicológicas del nivel primario (La tradición semántica pág. 371).

No se asegura que, como ya mencioné, Carnap siga exactamente las ideas de Kant, sin embargo, este carácter de lo dado tiene en la filosofía kantiana un antecedente directo. Se define por el supuesto de que la sensibilidad (las formas) constituye la base del conocimiento, como se da en un niño pequeño. Los datos de la percepción se reducen a una multiplicidad caótica que los sentidos nos transmiten del mundo exterior, de tal forma que, estas impresiones fenoménicas tienen su valor en lo que hoy llamamos la conciencia. Son éstas impresiones fenoménicas de la experiencia lo que, junto con las categorías del entendimiento humano, fundan la ciencia, por lo tanto, el sujeto queda constituido por la unidad sintética trascendental.

Ahora bien, Carnap menciona que cuando experiencia sensorial es necesariamente estructurada espacio-temporalmente y cualitativamente, las conexiones de sus elementos  en cosas con propiedades y su correlación a través de causas no son condiciones de posibilidad de la experiencia (La tradición semántica, Pág. 173). Lo que pretende decir es que la experiencia toma su forma y su contenido del mundo primario. Es precisamente está la parte en que se deslinda del neokantismo, principalmente de Mach:

Después de haber elegido como base el dominio de la psique propia, o sea, los procesos de la conciencia o las vivencias del yo, es necesario decidir cuales entidades de este dominio han de servirnos como elementos básicos. Por ejemplo, podría tomarse como elementos básicos los últimos componentes que resultan de un análisis psicológico o fenomenológico de las vivencias, como lo serían las impresiones sensoriales más simples; o más generalmente, elementos psíquicos de diversos géneros, a partir de los cuales se podrían construir las vivencias. Sin embargo, si examinamos esto con más atención, veremos que esta posición no parte de lo dado mismo, sino de abstracciones de lo dado; es decir que, respecto al conocimiento, dicha posición toma algo secundario como elementos básicos (Aufbau, sec 67).

En el Aufbau, este mundo primario se convierte en el mundo de la psique propia. En la base del sistema las vivencias deben ser tomadas tal y como se dan. Él cómo se dan hay que entenderlo bajo la mirada de la Gestalttheorie. Moulines (Making Sense of Carnap’s “Aufbau”, Pág. 270) menciona que una diferencia fundamental entre Mach y Carnap, es que, para el primero, las sensaciones y los pensamientos son dados desde una perspectiva atomista, por lo cual su preocupación es analizar los mecanismos en que se dan dichos pensamientos. Carnap sugiere, en cambio, que lo dado tenía que ser tratado, siguiendo a los teóricos de la Gestalttheorie, como experiencias que no son registradas como la suma de muchas sensaciones individuales, sino como unidades compuestas de varias percepciones simultaneas:

Contra la tendencia atomizante en psicología y en epistemología, la cual toma esos “átomos” psíquicos como elementos –por ejemplo las sensaciones simples- en la actualidad se sostiene cada vez más con mayor énfasis: “todo estado de la conciencia es una unidad, y en el sentido estricto, no es analizable” (Aufbau, sec. 67)

La idea de Carnap es que, en las percepciones, lo primario es la impresión global de las experiencias; las impresiones aisladas son el resultado de un análisis hecho en la abstracción. En este caso, el argumento de Carnap sostiene explícitamente que el punto de partida para la construcción de un sistema de constitución es lo complejo, dado en la experiencia, hacia lo simple:

el hecho de que lo primario epistemológicamente sea la impresión global, basada en los diversos dominios de las sensaciones, y el hecho de que solamente después de la abstracción se obtengan las llamadas sensaciones particulares, de las cuales se suele decir después que las percepciones están compuestas por ellas, es confirmado por las investigaciones más recientes hechas por la psicología. Por ejemplo, el acorde es más originario que los tonos que lo componen; la sensación del campo visual completo es más originaria que las cosas particulares que hay en él; y las entidades particulares del campo visual son más originarias que los puntos del campo cromático visual del que están compuestas. (Aufbau, sec. 67)

Partir de este conglomerado de sensaciones es lo que se espera para la constitución lógica de los conceptos. Pensemos en el ejemplo del acorde en la cita anterior. Estamos escuchando una sinfonía de Mahler, imaginemos que en una primera instancia percibimos esos famosos edificios sonoros con los que juega este compositor. Particularmente estamos escuchando el movimiento cuarto de la quinta sinfonía. En un determinado momento hay una gama de sonidos (acorde) que nos da la sensación de amplitud, nos invaden con una estructura armónica de sonidos con registro muy grave y sonidos muy agudos. Formalmente esto es una cualidad estética que desarrolla en una buena parte de sus obras. El edificio sonoro está constituido por esa gama de sonidos que escuchamos, sin embargo, estos pueden ser reducidos al nivel analítico. Como estructuras armónicas, estos acordes pueden ser caracterizados a partir de los intervalos que hay entre las notas que lo componen, decir que en determinado compás escuchamos una estructura definida por intervalos que parte de una tónica (Mi por ejemplo), una tercera y quinta mayor, pero además de una séptima disminuida y novena mayor, es decir que la simplificación de la experiencia puede ser reducida en el concepto E7/9. Establecemos que el primer intervalo entre la nota Mi y su tercera esta conformada por la distancia de dos tonos, con su quinto intervalo tres tonos y medio, con su séptima disminuida cinco tonos, finalmente, con su novena seis tonos y medio. La definición de un acorde mayor con una novena mayor dominante es definida por X7/9 sea X cualquier nota de la escala.

Este ejemplo nos lleva a la consideración que hace Carnap sobre las unidades que componen la base del sistema. Descarta que sean aceptadas las experiencias elementales y a su vez considera las de semejanza y diferencia que reconocemos, no son los hechos mismos sino las relaciones que percibimos entre ellos las que se encuentran en la base de todo el sistema. Las semejanzas pueden reconocerse entre más de dos experiencias elementales, lo que permite identificar círculos de semejanza que a su vez pueden coincidir o superponerse en parte, con lo que Carnap introdujo su concepto de la clase cualitativa, definido como sigue:

Una clase k de experiencias elementales se convierte en una clase cualitativa cuando k está contenida totalmente en cada círculo de semejanza que contiene por lo menos la mitad de ella y si, para cada experiencia elemental x que no pertenece a k, existe un círculo de semejanza que contiene a k y al que x no pertenece (Aufbau, sec. 77)

No cabe duda que la Gestalttheorie impacto la filosofía dentro del círculo de Viena, sobretodo en las líneas que componen el Aufbau. Para Carnap, esta psicología implicó una revolución dentro de las ciencias en el tenor de la reformulación kantiana de lo a priori y puso en evidencia problemas inherentes al la epistemología. Tanto para Koffka como para Köhler, la vida psíquica de los sujetos no está constituida por la combinación de elementos simples (sensaciones e imágenes), por el contrario, perciben directamente configuraciones  complejas como una totalidad. La creciente oleada de experimentaciones llevadas a cabo por la psicología lleva a estos científicos a estudiar un fenómeno, al que denominan «fenómeno Phi», el cual consistía en situar dos bombillas en una habitación que permanecía oscura; primero se encendía durante un instante la bombilla del lado izquierdo y luego se apagaba; un minuto después se encendía la de la derecha. Como resultado, el observador percibía dos luces que se encendían sucesivamente. Pero si la diferencia temporal entre los dos encendidos se hacía más corta, llegaba un momento en que los sujetos creían ver una sola luz que se desplazaba de izquierda a derecha, produciéndose una sensación de movimiento puramente aparente. La interpretación de este estudio llevo a la afirmación de que los fenómenos que percibimos son unidades organizadas cuya modificación de uno elementos cambia radicalmente la forma (gestalt) en su conjunto (Mueller: 1976, Pág. 414).

La experimentación en el campo de la percepción visual y auditiva puso de manifiesto leyes que nos permiten percibir, mediante procesos organizadores, un mundo de configuraciones complejas. La realidad que nos rodea no es absolutamente determinante; se trata de una infinidad de realidades alternativas, alteradas controladamente por los principios organizadores de nuestra conciencia. Que el sujeto tenga procesos cognitivos estructurados nos recuerda el a priori kantiano del cual se vale Carnap para establecer la base del sistema, de la Gestalttheorie, establece cuales de estas estructuras innatas son propias y comunes en todos los niveles del funcionamiento cognitivo. De acuerdo con Ehrenfels, un precursor de la Gestalttheorie, la totalidad de la percepción, lejos de ser la suma de las partes que contienen, las condiciona; en este sentido, a saber, que una parte en una totalidad es algo distinto de lo que esa parte aislada o inserta en otra totalidad. Tal principio conduce a oponer lo analítico de la vida psíquica, la consideración de formas, de estructuras, de conjuntos (Zusammenhänge), admitidos como realidades primitivas. Toda percepción es la de una figura sobre un fondo, por lo tanto, la Gestalttheorie describe estructuras globales para mostrar cómo la organización interna que las condiciona modifica a los elementos que la componen.

Una de las divergencias dentro de la Gestalttheorie es que tales concepciones conducen a la admisión de una actividad estructuradora de la vida psíquica poniendo de relieve el papel del sujeto en el conocimiento. Tales divergencias condujeron a dos programas de investigación; por un lado, los dualistas sostuvieron que la naturaleza y génesis de los conjuntos estructurados, la forma de una representación, pone en juego una actividad del espíritu cognoscente. Por el contrario, los monistas afirmaban que estas formas de representación solamente por medio de una abstracción se puede distinguir la forma y los datos sensoriales, que no son una materia a la cual una forma le confiere un sentido; los conjuntos estructurados no existen sólo en el pensamiento, sino también en el mundo físico y biológico. Sin duda alguna, Carnap acepta esta segunda opción al postular que un sistema de constitución materialista tiene la ventaja de tener por base el dominio de los objetos físicos, que es el único que dispone de una serie univoca de leyes aplicables a sus procesos.  (Aufbau, sec. 58).

En esta forma de sistema, la constitución de los procesos psíquicos y culturales se hace depender de los objetos físicos; con esto, los objetos psíquicos son ordenados dentro de un sistema completo de leyes según las cuales se presenta la totalidad de los hechos. Dado que por un lado la tarea de las ciencias de la realidad consiste en descubrir leyes generales, y por otro lado consiste en explicar procesos particulares subsumiéndolos bajo leyes generales, el sistema de constitución con objetos físicos representa, desde el punto de vista de las ciencias de la realidad, el ordenamiento más apropiado posible de los conceptos (Aufbau, sec. 59)

Como ya se mencionó, la base está en lo que Carnap denomina lo dado. Sin embargo, el argumento para establecer lo psicológico, y reducir lo físico y lo cultural dentro de la psique propia dentro del monismo, es que los objetos físicos son reducibles a objetos psíquicos y viceversa. Las proposiciones a cerca de los objetos físicos tienen la posibilidad de reducirse en proposiciones acerca de las percepciones. Lo que quiere decir es que reducir algún objeto físico en sus cualidades sensibles es posible por que los objetos físicos tienen características sensibles, de tal manera que pensar lo contrario colocaría a las proposiciones en el vacío.

A todo proceso psíquico le corresponde un “proceso paralelo” del cerebro, o sea un proceso físico. Así, a toda propiedad de un proceso psíquico le corresponde claramente una propiedad determinada (aun cuando sea de in genero muy diferente) de un proceso cerebral. De ahí que toda proposición acerca de un objeto pueda ser traducida a una proposición acerca de objetos físicos (Aufbau, sec. 57).

La manera de hacer esta reducción es mediante la relación expresiva entendida como una relación informativa. Carnap entiende que hay una correspondencia en el movimiento del cuerpo y un proceso físico en el sentido de que la actividad de hablar, escribir, entre otras cosas, indican la existencia de un proceso psíquico. Ese enfrentamiento con el mundo, la experiencia, tiene una carga informacional la cual solamente es concebible mediante un proceso psíquico, lo que posibilita conocer los procesos de las psiques ajenas. De ahí que todos los objetos físicos son reducibles a movimientos expresivos, o sea a, a objetos físicos (Aufbau, 57). Los procesos psíquicos de otros sujetos solamente pueden ser conocidos a través de la mediación de los procesos cerebrales, o bien, a través de ciertos objetos físicos perceptibles. El conocimiento de los objetos de la psique propia es primario  respecto a los objetos físicos y secundarios respecto a la psique ajena.

De acuerdo con esto, las vivencias son los elementos básicos necesarios para el sistema de constitución en cuanto a que son la base del conocimiento precientífico y científico. Esta tarea de constitución a partir de las vivencias parecería irrealizable por el hecho de que las vivencias no son analizables por medio de la constitución ya que los objetos solamente pueden ser tratados sintéticamente. Esto no es para nada un obstáculo para Carnap ya que cualquiera de los elementos sintéticos puede ser sustituible por componentes formales análogos a ellos.  Este procedimiento es conocido como el cuasi-análisis.

Es de mucha importancia señalar que en todos los casos en que se tratan unidades no analizables de cualquier genero, es decir, objetos que, debido a su inmediatez con que son dados, no presentan componentes o características o aspectos distintos, sino que, por decirlo así, se dan como puntos, y por eso solamente pueden ser tratados sintéticamente, a estos objetos, sin embargo, se les puede atribuir, como resultado de nuestro procedimiento, ciertas características. Características y componentes se serian aquí a lo mismo.

Esta forma de monismo va estar presente en el Aufbau, sin embargo, parece que adopta presupuestos que los monistas habían eclipsado de la Gestalttheorie. Whertherime introdujo la idea de un parentesco de las formas en  los diferentes niveles de la percepción expresado por el principio de isomorfismo –paralelismo carnapiciano- que se refiere al condicionamiento fisiológico del sujeto cognoscente a la estructuración del dato sensorial.

3. Comentarios

El Aufbau es un proyecto que introduce un componente importante a la teoría del significado. La construcción de un sistema de constitución tiene varios antecedentes filosóficos que abordan la cuestión ¿Qué hay en el mundo?, en particular la pregunta kantiana ¿Qué es lo que se puede conocer? sin embargo, ésta tiene como objetivo eliminar el componente metafísico de sus antecesores.

A diferencia de Russell o Wittgenstein, el Aufbau tiene un alto contenido explicativo y simple sobre las propiedades formales del lenguaje: proporciona un sistema de constitución unitario de todos los conceptos utilizados en el lenguaje de la ciencia. Desde el punto de vista general de la filosofía de la ciencia, el modelo plantea el orden de los problemas epistémicos que enfrentamos para conocer el mundo y la solución reduccionista más apropiada. El sistema de constitución, en forma de escalera, muestra los distintos dominios de objetos que componen el mundo constituidos por clases y relaciones de objetos. La teoría de la constitución, independientemente de la clase de objetos que tome como base (físicos o de la psique propia), tiene como propósito construir el mundo de una manera puramente formal.

Las vivencias elementales, vistas desde el punto de vista psicológico, tienen para Carnap un alto contenido epistemológico ya que constituyen experiencias globales e indivisibles. Los objetos de la psique propia, los objetos físicos, los objetos de la psique ajena, y los objetos culturales, componen el mundo que puede ser conocido. A diferencia de otras teorías filosóficas, el Aufbau no tiene la tarea de explicar la producción de los contenidos del lenguaje, a lo sumo, trata de describir el sistema por medio del cual la ciencia construye las propiedades de los objetos. La edificación del sistema racional o formal del cual se pueda unificar en un mismo lenguaje los descubrimientos científicos tiene como base la reformulación de los juicios sintéticos a priori, bajo el principio de lo que es dado en la experiencia.

La abstracción de todo contenido del conocimiento, como se mostró en el ejemplo de los acordes, se ocupa de todos los dominios que componen el mundo desde el punto de vista de las reglas formales que constituyen las condiciones de posibilidad de la formación de los objetos dentro de un marco particular. La formación o edificación de dicha abstracción comienza con la experiencia en tendida como un conjunto de sensaciones globales indivisibles, que en última instancia no son más que clases, relaciones, clases de clases, y clases de relaciones, de lo dado en la experiencia. La naturaleza de lo que podemos conocer está determinado en los humanos por procesos físico-sensoriales, donde el orden de cosas fenoménicas que compondrá nuestro sistema del mundo.

Se objeta que, aplicando a este sistema de constitución, obtenemos el resultado de que la totalidad de los objetos que componen nuestro mundo es reducible a lo dado en la experiencia en el sentido de Schlick. Por ejemplo, la expresión E7/9 o cualquier X7/9 escrita aquí, no tiene para nada la facultad de reproducir la experiencia por medio directo. Si queremos hacer un enunciado sobre el mundo por medio de X7/9, ningún registro de X7/9 va tener el grado de riqueza que ésta tiene en su forma sensible, de tal forma, no hay en el contenido de una experiencia el mismo contenido de un enunciado. Por otro lado, el grado de certeza que acompaña a la experiencia tampoco es reducible dentro de concepto X7/9 sobre la experiencia sensorial ya que esta puede estar determinada por distintos timbres.

Estamos de acuerdo con Carnap las intuiciones que podamos tener de X7/9 hay una mediación dada entre la experiencia y los conceptos. En esto que llama las intuiciones hay una cierta forma, al igual que Kant, en el sentido de que esas intuiciones también son susceptibles al carácter proposicional. En un juicio intuitivo que versa sobre objetos hay también involucrados conceptos, pero también habrá cosas irreducibles entre los estados mentales del sujeto que escucha un acorde de Mi mayor con novena dominante ya sea por la radio o en una sala de conciertos.

Bibliografía

Carnap, Rudolf

1988. La construcción lógica del mundo. Primera edición. Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Coffa, Alberto

2005. La tradición semántica. De Kant a Carnap Volumen II. Universidad Autónoma de Metropolitana. México.

Mueller, Ferdinad-Lucien

1976. Histoire de la psychologie, de l´antiquité a nos tours. Cuarta edición, Payot, París.

Moulines, Ulises

1991. Making Sense of Carnap’s “Aufbau” en Erkenntnis (1975-), Vol. 35, No. 1/3, Special Volume in Honor of Rudolf Carnap and Hans Reichenbach (Jul., 1991), pp. 263-286

1996.  Las raíces epistemológicas del Aufbau de Carnap, en “El programa de Carnap. Ciencia, lenguaje y filosofía”. Ramón Cirera, Andoni Ibarra y Thomas Mormann editores. Textos de Bronce.

1996ª. Un modelo operacional del Aufbau de Carnap, en “El programa de Carnap. Ciencia, lenguaje y filosofía”. Ramón Cirera, Andoni Ibarra y Thomas Mormann editores. Textos de Bronce.


[1] En 1928 sale a la luz la primera edición de esta obra, aunque el manuscrito está terminado en el año 1925. Cf. Moulines: 1996, Pág. 45

[2] las cursivas son mías

[3] Carnap llama primacía epistemológica a A y a E un objeto epistemológicamente  secundario. Aufbau, Pág. 100.

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